¿Cada vez salimos antes del armario? Parece que si

A medida que avanza la sociedad, y ya entrados en el siglo XXI, se espera y se desea que prejuicios y discriminación sean historia, pero la realidad es algo distinta. Si bien es cierto que el hecho de salir del armario cada vez se produzca a una edad más temprana, hay muchas ocasiones en las que niños y adolescentes (supuestamente heterosexuales) discriminan al colectivo LGTB. En varios estudios se comprobó que mientras que las personas en torno a los 60 años se habían vuelto visibles a los 37 años, las personas que tenían entre 18 y 24 años lo habían hecho a los 17. Resulta un cambio muy importante, porque aunque no sea una persona “famosa” que suponga visibilidad y alguien con quien te puedas identificar, en muchas ocasiones que personas de tu entorno salgan del armario puede ayudar a que tú también lo hagas.
Si hay algo seguro es que hay muchos aspectos de la sociedad en las que debería haber más visibilidad para poder vivir con libertad y atajar cualquier tipo de discriminación. Al vivir sin prejuicios cada vez antes, supone que una gran incisión debería hacerse en los ámbitos educativos, donde debería haber materias o apartados específicos de concienciación social e integración del colectivo LGTB. Ruth Hunt, directora de asuntos públicos de Stonewall, ya declaraba hace tres años que “uno debe salir del armario cuando se sienta preparado y confiado, pero existe una tendencia que envía un mensaje muy positivo a aquellos que todavía no lo han hecho: no tienes que esperar” y debemos tomar ejemplo de ello. No debemos olvidarlo.

Al igual que algunos de nosotros tuvimos que superar barrera tras barrera, ataque más ataque, también estaríamos dispuestos a debatir y a ayudar a todas las nuevas generaciones que buscan la integración, una explicación que les ayude a encontrar felicidad. El problema de muchas personas es que al no identificarse con lo heteronormativo, encuentran la soledad y en ocasiones la desesperación. Lo que no saben aún, es que hay un mundo lleno de posibilidades.

También hay que tener en cuenta que deberíamos deshacernos de todas esas palabras que se incluyan en el concepto de “discriminación”. Estoy hablando de palabras como “maricón”, “loca” (como apelativo de desprecio), “tortillera”, “camionera”, … Hay una teoría que habla de “normalizar” esas palabras. Usarlas hasta el punto en que no resulten discriminatorias, pero no estoy en absoluto de acuerdo con ello. En mi opinión, debería erradicarse cualquier tipo de LGTB-fobia en cualquier tipo de ámbito de la sociedad.

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