Un loco que se atrevió a soñar con la libertad

Mucha gente me ha preguntado: ¿Por qué decidiste convertirte en activista por los derechos LGTB+? Responderé. La vulneración de los derechos LGTB+, que son al cabo, derechos humanos, es algo impermisible. Todos somos personas iguales, todos debemos ser respetados, y nadie tiene el “derecho” a vulnerar nuestra libertad. Vive y deja vivir. No oprimas nunca a los demás, ayúdales a ser mejores personas y también más felices. La discriminación es absurda pues NADA justifica “ser superiores” que los demás.bmowi4liiaa0qfp (1)

Mi historia comienza en mi primer colegio donde ya antes de los 10 años no dejaron de llamarme maricón y variantes… Y todos los compañeros estábamos atados a lo que llamábamos “el grupo”, con el jefe, el matón… Y más valía no contradecir al cabecilla… Sufrí mucha discriminación en ese colegio, y no solo física. Muchos días llegaba a casa llorando. Además, no solo los alumnos eran los discriminadores, también hubo algún profesor que se encargaba de amargarme la vida. Esa situación era insostenible, por lo que por muchas razones, entre otras cosas el motivo de la discriminación, decidí cambiarme de colegio.

Comencé en mi segundo colegio con 13 años, a punto de cumplir los 14 (2º de la Eso), justo cuando me empezaron a gustar los chicos. El segundo colegio fue sin duda mucho mejor lugar, y no por ello dejé de recibir discriminación. A pesar de ello, allí hice mi primera y puede que única amiga verdadera, que aún hoy en día lo sigue siendo, después de casi 8 años. Todas las demás relaciones en mi vida se podrían decir que han sido pasajeras. Allí fui aguantando la presión de ser alguien medianamente marginado, pues ya me inculcaron el complejo de afeminado y mariquita. Entonces, tal y como yo digo, me “”heterosexualicé”” lo más posible, es decir, intentaba parecer varonil, sin “gestos”, y que nadie pudiese revelar quién realmente me gustaba por mi actitud. Habría aprobado cualquier examen de Reig Plà, entiéndase.

En el mismo colegio, cuando llegué a los tardíos 16, decidí salir del armario, no con mi  familia sino con mis compañeros. Fui uno a uno, pero cometí un error. Se lo dije a un tercer chico, y al siguiente día me enteré de que lo sabía prácticamente todo el mundo. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a todos los que me importaban por aquella época, todo mi curso, y otros por encima y debajo del mío. ¿Qué pasó? Absolutamente nada. Yo estaba seguro de que es lo que me merecía por ser quien era. Sufría de endohomofobia social. Curiosamente, uno de los pocos que no se habían enterado, era un ultrasur fascistoide de mi clase. No tardó mucho en hacerlo, y cuando lo hizo, me miró con cara de odio para no volver a hablarme nunca más. Ahí se hubiese acabado el problema, sino fuera porque en mi casa, recibí un privado por tuenti, donde cuatro nazis amigos del de mi clase me amenazaron con torturarme, mutilarme y quien sabe qué más. ¿Denuncié? No, tampoco lo hice. De los nervios, casi me caí al suelo, hasta que llamé a mi mejor amiga, y le conté lo ocurrido. Ambos pensamos que la mejor solución (la única que contemplaba en el momento) era salir del armario. Así que traje a mi madre a hablar en privado en mi cuarto, y se lo conté llorando. Después de dos horas de hablar uno al lado del otro para tranquilizarme, el terror momentáneo se me había pasado, y por  lo menos, ya tenía alguien en quien confiar. Mi madre me apoyó incondicionalmente y no me volvió a faltar su confianza. Ella me pidió poder contárselo a mi padre, pero yo se lo negué absolutamente.

Esa amenaza no llegó más lejos. Pero si a mí me pasó, se que a otros les puede pasar, y eso es algo impermisible. Tras acabar el colegio y romper relaciones con todos los de mi clase, como estaba acostumbrado a hacer, comencé la Universidad. Conocí a nueva gente, nuevas experiencias, nuevos contextos… Allí, el 98% de la clase me aceptó como yo era realmente. Eso me ayudó a librarme de mi endohomofobia social y ser yo mismo. Claro que hubo una persona, entre 50, que no me aceptó. Era el estereotipo tradicional “de pueblo”, y visiblemente ignorante en cuanto a temas de diversidad sexual. No era racista, pero a veces también era algo misógino en el trato con nuestras compañeras.

Tras dos años de haber empezado la universidad, decidí sincerarme con mi padre. Decidí comprarme un ordenador para la universidad, y en el trayecto a la tienda, empecé a hablar, como lo hacía con todo el mundo. Con un sutil mensaje de “es un tema incómodo y quiero hablar de ello”. Él mismo comprobó “por donde iban los tiros” y él mismo me lo dijo. Que siempre lo había sabido y siempre me había querido. Él no se lo había dicho a mi madre por el respeto que me debía. Medio sonrojado y vergonzoso, le sonreí alegremente, y le abracé en medio de la calle. Al volver a casa de nuevo, hablamos mis padres y yo, y siempre riéndonos de tantos años de secretismo. Con respecto a mi hermano, nunca hemos hablado del tema directamente, pero soy consciente de que él lo sabe y siempre lo ha sabido.

Por otra parte, desde que me hice twitter (@marcgolab), comencé a ganar seguidores a base de difundir noticias LGTB+ poco a poco. Twitter ha sido mi gran apoyo para conocer personas, y para crecer en todos los sentidos. Todas esas personas que me ayudaron y me motivaron a seguir creciendo, han hecho de mi un orgulloso activista por los derechos humanos dispuesto a luchar hasta el final. Ahora tengo buenos amigos, ahora tengo buenas amigas, y sé, que antes o después, comprobamos que la vida es bella. Al fin y al cabo, no conoceríamos la felicidad sin el sufrimiento.

Muchas gracias a todos los que me ayudaron a crecer, y a ser quien soy hoy en día.

Marc G. Olabarría

Anuncios

15 pensamientos en “Un loco que se atrevió a soñar con la libertad

  1. Pingback: Una verdad que a veces olvidamos: #ItGetsBetter – La realidad escondida

  2. Efectivamente, tu historia es equiparable a la mía y a la de tantos muchos, incluidas generaciones anteriores que quizás no fueron tan atrevidos y lo tuvieron /tuvimos más crudo a la hora de encontrar comprensión. Sin embargo tu labor es preciosa y necesaria, En nombre de tantos: GRACIAS!!!

  3. Gracias a ti. De tenerte en persona te estrujaría de un abrazo al mismo tiempo de felicitarte de mantener la perseverancia y valentía, y ahora mira donde estás; libre y feliz. Aprovéchala con todos los que te quieren, principalmente con tu familia. Mis más grandes honores, y sigue así pues, no te has rendido, pues nosotros tampoco. Estaremos siempre para ti.

    Un beso.

  4. Mi salida del armario fue por otro amigo. Él un día se lió con un tío y se armo el revuelo. Todos metiéndose con él y no lo reconocía. Yo me cabreaba y me metía mas con él por endohomofobia hasta que me pasé. Me dijeron mis amigos que creían que me había pasado, no sabía por lo que esta pasando él. Yo dije si que lo sabía porque me pasaba a mí lo mismo, que también me gustaban los chicos. Hubo reacciones de todo tipo pero después de 4 años ya va muy bien les he presentado novios y tal y muy bien. Con mis padres fue este año y fue muy parecido. Estábamos comiendo y le decía a mi hermana “Tu amigo ese es gay” y ella lo negaba y dice “Papá, mira a ver por qué dice eso”. Me da algo de vergüenza y mi padre dice que ya me vale, que si tengo que tener respeto por las personas, yo tengo amigos y tal y les respeto. Años antes dijo “Si veo dos maricones besándose me da un infarto” y dije “Ésta es la mía”. Ha cambiado mucho de opinión. Le dije a mi padre “Pues a mí también me gustan los chicos”. No esperéis tanto como yo.

  5. Pingback: Los chicos también lloran | La realidad escondida

  6. Siempre oigo historias como éstas de gays en el colegio/instituto que sus compañeros se burlan de ellos, se meten con ellos e incluso llegan a agredirles físicamente, y yo siempre tuve miedo de desvelar mi verdadero yo, no sólo ante ellos, sino ante todos en general. Los chicos de mi clase del colegio (no recuerdo bien, pero puede que fuera cuando yo tenía unos 13 años, aunque puede que fuera desde siempre) se burlaban de mí, digamos, a un “nivel bajo” porque yo prefería jugar con ellas que con ellos (porque les veía jugar la fútbol y me parecían unos bestias cuando chutaban a portería, porque sí, amiguitos, yo siempre hacía de portero). Y ya me decían “mariquita” e incluso inventaron un mote basado en mi nombre (o parecido a él). Pero yo, lejos de amedrentarme o de hacerme una bola sentado en un rincón, les seguía el rollo (yo era un chaval algo desmadradillo y locuelo), pero, a pesar de todo, eran MIS amigos y, en el fondo, me querían (o eso creo).

    Al llegar al instituto (siendo mi generación las primeras cobayas de la ESO del PP), con quince años, y nuevos compañeros, la cosa seguía igual, pero, poco a poco, y sin darme cuenta, iba dejando al puerta del armario un poquito más abierta, hasta que, creo recordar en los últimos días del último curso de bachillerato, casi con la boca pequeña, les dije a mis compañeros que era gay, y ellos me respondieron “¿Y?”. Simplemente. Ya lo sabían (mi forma de ser y actuar me delató años ha) pero prácticamente les importaba un bledo si fuera gay, hetero o qué. Me conocían de hacía unos años y se la sudaba mi orientación. Luego llegó a los pocos meses la universidad, y ahí la cosa siguió igual. Conocí gente muy simpática, y, la verdad es que no sé si volví a salir del armario con ellos, pero la cosa es que ya era “más libre” de ser quien realmente yo era, y, la verdad, creo que he tenido “suerte” de encontrarme con compañeros y amigos tan tolerantes.

    En el terreno familiar ya es otra cosa. Treinta años después de formar parte de ella, tengo la puerta cerrada a cal y canto, aunque mi madre, cuando tiene la oportunidad, me lanza “indirectas” (porque, como todas las madres, saben cosas). Mi padre no lo sé, pero en mi familia no sé si la gente lo sabe. Creo que el primero que SÉ que lo sabe, es un primo mío, por una respuesta suya a mi felicitación por su cumpleaños, hará unos añitos (dos o tres. Quizá alguno más) y una tía mía. De todas maneras, ha habido veces de mi madre que me ha soltado eso de “no me importa si eres chico o chica” (es su forma de hablar, es mi madre, hay que quererla).

    Y, la verdad, esta parrafada habría sido mejor enviarla al mail, ¿no?

    Marc, tu historia demuestra que todos pasamos siempre por el bullying (sea por gays, gordos o miopes). Lo mejor es, con los mensajes de internet, bloquear y ya. Y si insisten, decirlo a los padres y/o a los profesores (aunque algunos aducen luego a que “si te chivas, te pega”) o, como tú hiciste, acudir a una amiga, que supo darte el consejo adecuado y apoyarte en todo. Con respecto a los acosadores, este tipo de gente, o se mete con los demás para sentirse bien o lo hace por falta de amor en su propia casa, lo que realmente les hace falta es un par de “hostiasbiendás”, porque sus padres trabajan todo el día y llegan cansados a la noche, por lo que el hijo está siempre solo y hace lo que le da la gana. Recuerdo que mi madre hubo veces que decía que había profesores que ME decían que si se metían conmigo, que les diera un puñetazo. ¡PROFESORES DICIENDO ESO A UN ALUMNO! Si es que me querían. Soy como Lisa Simpson, el ojito derecho del profe.

    Bueno, que me voy por las ramas, y esto se está poniendo muy pesado. Gran artículo, sí señor, has hecho que eche la vista atrás y recuerde cómo fue mi infancia y juventud. Y ahora que tú también has revisado tu infancia, aunque lo hayas pasado mal, te has rodeado de buena gente que ha estado contigo, apoyándote y queriéndote como eres. Y a día de hoy, sigues rodeado de gente maravillosa (¿ves eso de ahí? Es mi parte de diva que viene hacia mí) que te apoyamos y apoyaremos en todo (aunque seas un pesado en twitter con tus artículos y tus retuits).

    PD: Que hayas mencionado primero a quien has mencionado primero ha hecho que llame a una ambulancia y te denuncie a la policía, porque me has asesinado de amor.

  7. Es una quimera tener una libertad total de expresividad y de sentimientos.

    Todo ser humano nace con los mismos derechos y libertades que nuestra propia raza, como egocéntrica, nos autoimpone. Yo siempre he tenido una cosa clara en mi vida: Lo ÚNICO INTOLERABLE es la INTOLERANCIA. Es totalmente legítimo que si al recibir una agresión a tus derechos, poder realizar una contrapresión. Parece un poco “jevi”, pero el ser humano como tal, se dedica a intentar pisar a otro por el gusto de sentirse superior. No hay que caer en ese pecado de ser igual que quién intenta pisarnos el pescuezo, uno tiene que ser más listo.

    Muchas gracias por la mención y por compartir tus experiencias…. Demuestra muy fielmente la ley de Newton de “Acción – Reacción” y lo que sufriste en tu infancia hace que seas activista de derechos homosexuales, bisexuales y transexuales; pero una cosa que me fascina de ti, sin duda, es que no haya ningún “patrocinador” detrás de esa lucha que llevas contra la injusticia, por ello te admiro.

    Mi más sincera enhorabuena !

  8. ¿Y qué te digo yo ahora después de leer no sólo tu historia sino que consideres que he aportado algo en tu vida? ¡Has hecho que se humedezcan mis ojos y has llegado a mi corazón!
    Nada considero que haya hecho…¡es fácil quererte y ver el corazón noble que tienes! Eso es lo que te hace grande.
    Se nos describe como hombres y como Seres Humanos. Yo suelo decir que soy un hombre, apelando al animal supuestamente evolucionado que intentar Ser Humano…Sobretodo remarco lo de Ser… Ser es expresarse uno mismo, para ser tienes que tener espacio para poder expresarte, ese espacio se llama Libertad y es, no sólo un Derecho Fundamental, sino es “sine qua non” de lo que implica ser… Pero, recuerda que la diferencia entre ser un hombre y ser humano es la capacidad de amar que tengas.

Comentar este artículo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s