Un mundo desadaptado para iguales

bmowi4liiaa0qfp (1)En esta sociedad, cada vez  cuesta menos evidenciar que todos somos iguales, que la vida es diversa, y que todos somos al fin y al cabo, seres humanos que sentimos y vivimos al igual que los demás. Otra cosa muy diferente es que se reconozca dicha igualdad y seamos tratados de dicha forma. En este caso, tengo el placer de hablar de las personas que por circunstancias de la vida, tienen algún tipo de discapacidad, en especial las parapléjicas. ¿Nos hemos planteado en algún momento de nuestra vida qué es ser una persona con alguna discapacidad? ¿Nos hemos planteado en algún momento que nosotrxs podemos ser una futura persona discapacitada? ¿Nos hemos parado a pensar en que la vida está organizada para las personas sin discapacidad, aunque ello esté cambiando muy poco a poco?

El pasado jueves, vino a nuestra clase de “Fisioterapia en dependencias” un hombre que había sufrido un accidente de coche y desde entonces, quedó tetrapléjico. Este hombre era efectivamente tetrapléjico  pero, a diferencia de lo que pensaba al principio, podía realizar movimientos de hombros y codos aunque no de manos. Esto era porque su lesión se encontraba en en el espacio inter-vertebral cervical 6-7 (C6-C7). Ello le permitía el uso de una silla de ruedas, con alguna que otra dificultad, pero con mayor independencia.

Su objetivo, más allá de datos, consejos y experiencias sobre educación vial consistía en relatarnos su experiencia como una persona discapacitada. En ningún momento utilizó el término “minusválido” porque nadie es ‘menos válido’ que otra persona por tener una discapacidad. Reconoció que al principio, en las primeras fases de la para/tetra-plejia fue muy duro encontrarse en esa situación e imaginar los nuevos impedimentos de la sociedad. A pesar de ello, más que observar el lado negativo de la vida, luchó por mejorar al máximo su nueva realidad. De hecho, comenzó a intentar levantar pesas de medio kilo tras dos semanas encamado e inmóvil, cuando aún no podía mover ni hombros ni codos. Nos demostró, que aunque en muchas ocasiones no se cumple, cuando depende de nuestra voluntad, si quieres, puedes.

Tenis-discSu pronóstico no era precisamente prometedor, sobre todo porque los sanitarios que llevaban su caso, lo hacían según el protocolo de libro. En la sala de fisioterapia, y progresivamente, intentó realizar ejercicios que en principio nunca podría llegar a hacer. Y lo consiguió. Le preguntó a su médico si volvería a conducir, y éste le respondió que conducir sólo dependía de su voluntad, y así fue. Actualmente, él esquía, pero también hay muchos otros deportes que se pueden realizar: baloncesto, ciclismo, snowboarding, tenis… e incluso se está estudiando cómo practicar kite-surf para personas discapacitadas. También un buen ejemplo de visibilidad e integración de la discapacidad son los juegos paralímpicos, como los juegos paralímpicos de Londres 2012, donde España consiguió 42 medallas paralímpicas, y por lo que yo se, ni se retransmitió, ni se le dio la misma importancia que los juegos olímpicos “tradicionales”.

malas adaptaciones¿Cuál es el problema? Que en muchas ocasiones, se adapta todo para los discapacitados pero sin discapacitados (como el “todo para el pueblo sin el pueblo”). Podemos ver en muchas ocasiones rampas imposibles, ascensores donde no cabe una silla de ruedas, vados en cruces mal adaptados o incluso plazas de aparcamiento sin el espacio suficiente para meter y sacar una del coche. Impedimentos como éstos, son los que nos contaba, resultando contradictorio que en el excelente hospital de parapléjicos de Toledo construyera una extensión del hospital, donde había armarios con perchas que no estaban al alcance de los pacientes.

rampa-imposibleTodos los espacios públicos, deben estar adaptados como mínimo en un 7% para personas discapacitadas, y ya me parece excesivamente escaso. Aún sigue existiendo mucha discriminación hacia estas personas. También nos contaba el caso de una amiga suya, que sufrió un accidente y quedó parapléjica. El banco en el que trabajaba no quería poner los medios y el dinero para adaptar su puesto de trabajo, por lo que la despidieron. Comprobamos de nuevo la frialdad de aquellos que la sociedad considera “””normales“”” contra las personas que no cumplen un patrón determinado. En algunas ocasiones ese patrón es hetero-sexista. En otras ocasiones el patrón es anti-discapacidad. Pensemos un poquito en todo lo que hacemos y cómo lo hacemos, y si facilita la vida a personas aparentemente invisibles como son ell@s.

¿Por qué en vez de permanecer impasibles ante las injusticias que vivimos día a día, no luchamos por una mayor igualdad de todos y todas para todos y todas? Tod@s somos personas válidas, y aunque no pudiésemos desempeñar un trabajo, seguimos siendo personas con derechos merecedores de respeto. Trabajemos por un mundo con más igualdad para tod@s, también para ell@s.

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