“Deshacer el género” de Judith Butler ¿Bendición o Maldición?

bmowi4liiaa0qfp (1)Judith Butler es una filósofa que ocupa la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura comparada y Estudios de la mujer, en la Universidad de Berkeley, California. Butler ha estudiado, reflexionado y escrito a fondo diversos campos como son el feminismo, la teoría Queer, la filosofía política y la ética. Con aproximadamente 10 libros escritos, se encuentran entre los más conocidos “El género en disputa”, “Cuerpos que importan” y “Deshacer el género”, siendo éste último sobre el que haré mi reseña personal. Muy conocida, reconocida y respetada en la comunidad LGTB+ internacional, ha realizado arduas investigaciones y profundas reflexiones sobre la teoría Queer, el género y la identidad de género, el sexo y los agentes sociales que entran en contacto para formar lo que somos. Sin duda, podría intentar escribir una respuesta hiper-construida a la altura de esta gran escritora, pero yo siempre prefiero optar por textos y reflexiones comprensibles y accesibles a todo el mundo. Es por ello que escribiré una crítica inteligible, que no implica en ningún momento un tiempo más reducido para escribir el artículo.

Judith conoce a la perfección cuáles son los puntos al rojo vivo del activismo LGTB+ y del feminismo actual. En éste libro recoge la disidencia afectivo-sexual alejada de la heteronormatividad y nuestra autonomía, las reglas socialmente aceptadas del género las reasignaciones de sexo, transexualidad e intersexualidad, la patologización de la transexualidad y de los géneros no binarios, de la heterosexualidad como modelo para ‘producir’ nuevas generaciones heterosexuales, la necesidad del reconocimiento, el incesto, la normatividad físico-corporal, la transformación social del activismo y de la filosofía que engloba todos estos temas tan candentes. Si algo es perfectamente sabido es que Butler tiene una gran formación y tiene un don para escribir, reflexionar y resignificar todo lo que conocemos hasta ahora. Hay quienes la tratan y la veneran como si fuera una mesías en el camino de las identidades, de la teoría queer, del feminismo y de la igualdad de tod@s para tod@s, pero… ¿Cómo podríamos evolucionar sin críticas constructivas que nos obliguen a mejorar?

tinObviamente es imposible llegar a contentar a tod@s, pues cada persona tiene una visión, una opinión, una vía para mejorar tanto el contenido de temas como la propia forma de escribir sobre ellos. Y en mi opinión, Butler se diferencia de otr@s escritor@s por no tener un punto medio. Reconozco que desde mi punto de vista, Judith Butler tiene aspectos muy positivos y otros bastante negativos. Entre los ‘pros’ contamos con una extensísima formación e investigación en los temas más relevantes de la actualidad en feminismo y en teoría Queer. Pero en los contras encontramos la complejidad de sus textos, que en ocasiones da que pensar si sus libros únicamente están dirigidos a los eruditos del activismo feminista y LGTB+. Es de este modo, que la profundidad de sus escritos implica un difícil acceso al/a la lector(a) que busque llegar a los conocimientos que Butler intenta compartir, pero por otro lado, los replanteamientos socio-político-culturales de la sexualidad, las orientaciones sexuales y las identidades de género, pecarían de simplistas si no tuvieran una mínima complejidad y una dificultad reflexiva. Precisamente por ser de una complejidad notable, no recomendaría este libro a quienes aún estuvieran comenzando a andar por el camino del activismo, sino a quienes ya conozcan o se hayan acercado a la lectura sobre teoría queer, y de diversidad de género. En cualquier caso, no es de la autora de quien voy a hablar sino sobre su obra “Deshacer el género”.

P10300aa42Al comenzar el libro, encontramos la introducción y el primer capítulo, sobre los ‘límites de la autonomía sexual’, el conocimiento de un@ mismo y la creación de nuestra propia identidad. Cada persona según su propio cuerpo, su sexualidad, su identidad de género, y la aceptación o el rechazo de los roles de género impuestos, es un(a) sujeto politizad@ que se relaciona con su entorno en términos de disidencia o de normatividad. Habiendo construido nuestra identidad, o estando en el proceso de construirla, podemos optar por la ‘etiquetación’ de quien eres, podemos optar por la absoluta ‘desetiquetación’ siguiendo los dictados de la teoría Queer, o puedes combinar ambos dependiendo de la evolución de tu propia identidad. ¿Acaso hay un reglamento del género, tal y como se titula el segundo capítulo del libro? ¿Cómo podríamos clasificar el género para que tenga cabida en la igualdad real y legal? ¿Es acaso la clasificación un intento de futura negación por parte de la (hetero)normatividad y el (hetero)patriarcado?

El tercer capítulo del libro se llama “la reasignación de sexo y las alegorías de la transexualidad”. Dicha orientación de género es la más criminalizada y abusada en el mundo actualmente, contando con la tasa más alta de homicidios a nivel global, con mayor inciso en países como Guatemala, Honduras o Nicaragua. Si ya es difícil que se visibilice y se respete a las personas transexuales no ya en estos países sino en todo el planeta… ¿Cómo visibilizar a aquellas personas transexuales, tanto hombres como mujeres, que no exigen la reasignación de sexo por las enormes dificultades de acceso y aceptación? ¿Cómo afrontaría el heteropatriarcado el hecho de una persona transexual, independientemente de su identidad de género, no sienta necesidad siquiera de acceder a una reasignación de sexo? ¿Acaso la identidad de género de un hombre será menos válida por tener vagina y útero, a pesar de las dificultades en la aceptación social y el tan necesario respeto? ¿Acaso la identidad de género de una mujer será menos válida por tener pene y testículos, a pesar de las mismas dificultades? Y por supuesto, los abusos tránsfobos tan terribles y criminales… ¿Tendrán algo que ver con la inacción a nivel mundial, junto a la OMS, de la persistencia en la patologización de la transexualidad maquillándolo de enfermedad mental como ‘disforia de género’?

Tal y como escribí en el artículo Entrevista: Fito Ferreiro, nuevo coordinador federal LGTB+ del PSOE, la intersexualidad y la reasignación forzosa de sexo es un tema de gran calibre que hace falta tratar y debatir. Así mismo, debemos buscar la máxima protección de las personas intersexuales de forma imprescindible, y la lucha contra la vulneración de sus derechos desde el momento en el que nacen, sin que puedan negarse a la reasignación (forzosa). Debemos trabajar por su identidad de género, siempre haciendo partícipes a las personas intersexuales de su propia protección, pues en la búsqueda de su igualdad, son ell@s quienes deben dar a conocer su realidad para abordarla de la mejor forma. Siendo éste un mundo diverso, más allá del binarismo afectivo-sexual (hetero-homo) o de género (hombre o mujer), Judith Butler nos invita a reflexionar en el quinto capítulo: ¿Es el parentesco siempre heterosexual de antemano? ¿Acaso la falta de heteronormatividad, como son las madres solteras, “produce” personas LGTB+? ¿Y acaso las familias homoparentales crían a las nuevas generaciones en la perversión y en los puros sentimientos de la heterofobia?Sin Titulo Estoy seguro de que el telepredicador ultraLGTB+fobo de EEUU Pat Robertson así lo creerá, pero obviamente, tales argumentos tan absurdos no deberían siquiera ser contemplados. Tanto la orientación sexual como la identidad de género son agentes externos a las familias heteroparentales, homoparentales o monoparentales, tal y como demuestra Judith Butler mediante la dialéctica y las reflexiones sobre las familias diversas. Su forma de luchar creando discurso por escrito contra los prejuicios y los estereotipos más repugnantemente LGTB+fobos, son un perfecto ejemplo para comenzar a respetar las diferentes formas de familia.

Y si hay una verdad universal que tanto Butler como l@s grandes teóric@s conocen, es que el ser humano es un ser social, por ello, construida o no nuestra identidad, acabamos por buscar el reconocimiento. Alejados de la corriente malditista, que buscaba la marginación por el propio rechazo a la sociedad como heterocentrista y normativa, actualmente vivimos una corriente de activismo pro-inclusión en sociedad, que en mi opinión, es la más productiva y beneficiosa. Pero buscando el reconocimiento… ¿Vamos a degradarnos y a  asimilar de forma forzada la heteronormatividad para que se nos incluya? Quien sea heteronormativo puesto que es así por sí mism@, no tiene por qué estar dando explicaciones, pero quien busca la heteronormatividad forzosamente… ¿No sería más feliz siendo él/ella mism@? Y si es la creencia de que ser heteronormativ@ le hará más feliz… ¿Debemos permitir que siga buscando la heteronormatividad o que se acepte y respete a sí mism@ tal y como es?

Un tema realmente polémico para l@s estudios@s de la teoría Queer, es el tabú del incesto, con el que no puedo evitar estar totalmente en desacuerdo. Aunque, independientemente de las orientaciones sexuales o las identidades de género, ciertas personas de la misma familia formasen relaciones afectivo-sexuales entre ell@s, no considero que deba ser un tabú. Ello no implica estudiar el estigma de mantener una relación incestuosa en sociedad, y que Judith parece querer erradicar. Mientras que Butler parece posicionarse a favor de las relaciones incestuosas entre adultos que ofrezcan su consentimiento, y en cierta forma parecería razonable, no deja de dar la sensación que los roles de poder gobernarían dicha relación. Por otra parte, generalmente relacionado con el heteropatriarcado, esas relaciones suelen ser contempladas entre un padre y una hija, en vez de entre una madre y un hijo o entre dos primos. ¿Acaso el machismo imperante con el estigma del incesto vuelve a invisibilizar a toda aquella persona que no sea hombre, heterosexual, cisexual, de raza blanca y de clase media?

tumblr_myta9yJBL41scbcbco1_1280Este libro sería irresumible puesto que todos los temas son de excesiva relevancia y de actualidad, aún cuando el libro fuera escrito en el año 2006. Butler, desde la reflexión, el activismo discursivo, la igualdad feminista y LGTB+ y la teoría Queer, nos propone continuar en la línea del trabajo de la visibilización, del respeto y del conocimiento, de la formación y de la igualdad. A pesar de la complejidad de su discurso, Butler no nos permite olvidar que únicamente mediante el trabajo sin descanso en la línea del respeto, independientemente de los diferentes parámetros que conforman lo que es la condición humana, conseguiremos un mundo más libre de sufrimiento, de abusos heteropatriacales y heterosexistas que nos dividan en vez de unirnos en igualdad.

Sí a la diversidad.
Sí a la creación de discurso en libertad.
Sí a la evolución personal sin represiones.

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Un pensamiento en ““Deshacer el género” de Judith Butler ¿Bendición o Maldición?

  1. Como le dije a un amigo hace poco, si hablaramos con mas franqueza de todo lo denominado “tabu”, no habria tanta bomba de tiempo suelta, tantos suicidios, tant@s trastornad@s, tantas almas desgraciadas atrapadas en un mentalidad ferozmente cerrada y atemorizada de lo que no quiere comprender…

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