El enemigo nº1 de la sociedad: ¡¡La persona que se quiere a sí misma!!

bmowi4liiaa0qfp (1)El ser humano por definición, basa en su conocimiento (y a veces en su desconocimiento) y en su experiencia sus diferentes formas de actuar, de vivir, de existir. Nuestro conocimiento (o nuestra falta de) inundan nuestra vida y nuestra realidad, en ocasiones nos dan libertades y en ocasiones nos restringen la misma. No debemos olvidar que actualmente decir lo que se piensa y pensar lo que se dice es una tendencia decadente. Pero más que criticar a ciertas personas, o mejor dicho, personalizar las críticas mismas, a mí me gustaría cuestionarme el porqué de esta tendencia decadente, el porqué del miedo a ser fiel a lo que se piensa y el porqué de un abandono de la reflexión y de la búsqueda de información antes de comunicar una idea, denunciar una situación o incluso convencer de una ideología. Ello se explica porque buscamos siempre lo que creemos que los demás quieren que seamos para ser aceptados, precisamente para los demás por la imagen que transmitimos, incluso en ocasiones, aunque eso implique auto-reprimirnos, pudiendo llegar a dejar de ser nosotros mismos en situaciones especiales. También tenemos que tener en cuenta que el ser humano como ser racional, no deja de tener posturas interesadas, y si podemos adoptar una postura temporal en beneficio propio, aunque no seamos nosotros mismos… ¿por qué deberíamos renunciar al beneficio que se nos ofrece?

am i perfect now?No es secreto para nadie en esta sociedad que se nos exige ser perfectos, y dar ejemplo a los demás de cómo se supone que “deberíamos ser”. Si bien la auto-realización personal es más que recomendable, la necesidad de ajustarnos al rol de una perfección utópica es a fin de cuentas irrealizable. Y ésto es así, pienso yo, debido a que hemos llegado a construir una sociedad lo suficientemente diversa como para que haya visiones, formas de pensar y formas de entender el conjunto del universo extremadamente distintas. Si nos centramos en la sexualidad y la atracción de cada persona en particular, encontramos infinitas posibilidades que hacen irrealizable que una persona sea atractiva para todo el conjunto de la sociedad, y no únicamente por físico, sino por todas las características de cada persona de forma individual. Ser perfectos para el 100% de la población es evidentemente irrealizable, y tratar de serlo, podría ser hasta patológico. Antes o después siempre se van a encontrar aspectos que entran en conflicto con un cierto porcentaje de la sociedad, seamos quienes seamos. Otra cosa es que tratemos de parecer lo más atractivo posible según nuestra concepción de una imagen atractiva (para los demás), y que cada uno regule ese deseo y/o necesidad, de la forma que crea conveniente.

celdaPero me surge una duda… ¿Cómo hemos de solucionar nuestras imperfecciones? Desde la sociedad, no es que se nos proponga, es que casi se nos impone el utilizar los medios de consumo masivo para aumentar nuestra autoestima, para ser más felices, para creer que “lo material” soluciona lo irresoluble desde una perspectiva patológicamente capitalista. ¿Por qué tener un humilde apartamento si puedes tener una mansión? ¿Por qué comprar una “chatarra” de coche cuando puedes comprar un Rolls Royce? Porque es obviamente mucho más fácil (ahorrar o no para) obtener un lujo, que reflexionar, meditar, concluir y buscar un cambio en tí mism@ que remedie tus malas actitudes y tus defectos, porque en una sociedad tristemente consumista e infeliz, los “males” se solucionan con fajos de billetes de 20 y 50 €. Y lo deseemos o no, la sociedad busca que los caprichos se conviertan en carencias, y deseemos, y consumamos, y fomentemos un capitalismo anti-igualitario que trabaja por el “tanto tienes, tanto vales”. Y no podemos evitar preguntarnos por enésima vez si el dinero traía la felicidad o, como yo creo, la felicidad acaba por, quizás no traerte dinero, pero ayudándote a avanzar. Como bien decía Jorge Riechmann, “el capital quiere hacernos creer que somos lo que vendemos, pero en realidad somos lo que regalamos”.

Pero claro, desde el activismo LGTB+ siempre hablamos de romper las barreras, transgredir la normatividad, ser diferentes y reivindicar nuestra diferencia, aunque reclamando la igualdad legal y real. ¿Qué ocurriría si transgrediésemos la totalidad de la realidad, no únicamente desde la perspectiva de la diversidad sexual y/o de género, sino también desde la realidad personal y transpersonal? corazoncito¿Qué ocurriría si somos directamente la ciudadanía quien se arriesga a amarse a sí misma por lo que es, reconociendo su propio valor intrínseco individual y colectivo? ¿Qué ocurriría si precisamente por ello, ya no hubiese necesidad de hacer uso de nuestra sociedad de consumo? ¿Qué ocurriría si ya no necesitásemos coches caros, mansiones, despachos inmensos ni puestos de prestigio que compensasen lo que “odiamos” de nosotr@s mism@s, para ser felices? O más transgresor si cabe, ¿Qué ocurriría si no odiásemos nada de nosotros mismos? ¿Qué ocurriría si nos aceptásemos tal y como somos, intentando potenciar y mejorar lo bueno, y remediando y/o dejando atrás lo malo? ¿Qué ocurriría si no necesitásemos maquillar nuestro exterior y nuestro interior para seguir permaneciendo atractivos a la sociedad?

No creo que la visión que describo sea utópica. Sí podría serlo si afirmásemos que trasladaríamos esta perspectiva al conjunto de la sociedad, ya que necesitamos una sociedad diversa para el mismo proceso de auto-realización. Necesitamos perspectivas radicalmente distintas para descubrir quiénes somos y cómo nos definimos, desde el anarquismo hasta el conservadurismo, desde el comunismo hasta el liberalismo, el propio capitalismo puede enseñarnos qué modelo es el que rechazamos por provocar desigualdad e injusticia. Y considero que es perfectamente obvio que cualquier persona que afirme tajantemente y sin atisbo de duda cualquier afirmación, principalmente cuando se tratan ideologías, conflictos y políticas, ha caído en uno de los peores errores del ser humano: el no dudar. En cualquier caso, y antes de continuar desviándonos del tema principal, actualmente decir que te amas a ti mism@ en tu totalidad puede ser tomado como revolucionario o como soberbia. Por una parte, revolucionario porque se presupone que vivimos en una sociedad envidiosa, arrogante, prepotente, siendo así que quererte a tí mismo sería “darte demasiada importancia”. Por otra parte soberbia porque en muchas ocasiones se te acusará de que tu “yo” será una simple personificación de tu “ello”, es decir, dar carta blanca a tus deseos más primitivos, de una forma descontrolada, desorganizada, sin presencia (visible, al menos) de tu “superyó”, situación que es el deseo personificado de la sociedad de consumo. Pero en vez de perdernos en términos de psicoanálisis, centrémonos en lo importante: ¿Cómo podemos querernos? ¿Cómo podemos llegar a ser felices?

Debemos entender que más allá de todo el discurso y la teoría que construyamos mediante dialéctica, necesitamos un cerebro y un cuerpo que dé forma y constituya una parte visible de lo que somos, es decir, que de forma al YO. Por mucho que reflexionemos sobre la política y la ética corporal (tanto propia como social), y aunque en un futuro lejano y seguramente ficticio fuésemos una cabeza flotante, actualmente necesitamos de un cuerpo que nos constituya, que por extensión está politizado. Y como suelo decir, nadie va a estar hasta nuestro propio final más que nosotros mismos, por lo que podemos optar por una vida de sufrimiento, de represión, de depresión y de destino pesaroso, o podemos optar por la vía de la felicidad, de la aceptación de nuestro yo físico, ético y racional, de la aceptación de los defectos que tenemos todos, de nuestras virtudes que también las tenemos (y aunque a veces nos cueste verlas, las tenemos)… Podemos elegir esta última vía que favorece un desarrollo individual y colectivo, una etiqueta que permita construirnos en comunidad para posteriormente, si estamos preparados para ello, deshacernos de ella. Y comprendo perfectamente a quienes me critiquen que la teoría es sencilla de desarrollar pero la teoría en la práctica, el amarse a uno mismo sin contemplaciones pero sin carencias ni excesos, sea más complicado: únicamente puedo decir que desde que soy consciente de mi yo, me ha llevado unos 14 años aceptarme y ser feliz conmigo mismo. Pero también me siento en la obligación de decir que los cambios son lentos pero llegan, y que actualmente no puedo ser más feliz en todos los ámbitos de mi vida. Tampoco debemos olvidar, que por mucho que queramos ayudar a los demás, la felicidad no es una obligación, es una opción y la muestra misma del desarrollo personal, forjando nuestra identidad, lo que somos y quiénes somos junto a los demás, al igual que la felicidad toma muchas formas. La felicidad se puede encontrar hasta en las más recónditas formas de vida, incluidas o excluidas de la sociedad. A pesar de todo, cuando encuentras la felicidad, llegas a comprender que las experiencias negativas son una mota de polvo en un constante crecimiento personal, unas experiencias de las que deberíamos aprender pero sin darle excesiva importancia, valorando adecuadamente y disfrutando de las experiencias positivas.decide ser feliz hoy

A fin de cuentas y resumiendo, el mundo está abierto a nosotros, y somos en última instancia nosotros quienes tomamos las decisiones. Nuestras decisiones marcarán nuestra vida, TODAS ellas. Tanto en el desarrollo de nuestras propias teorías y discursos, que aunque esté el discurso colectivo se necesitan propios, hasta el momento en el que nuestras decisiones implican mayor represión o liberación de personas físicas (legal o socialmente), ya sean amigos gays, amigas lesbianas, amig@s bisexuales y transexuales, compañeras intersexuales que temen mostrarse como tal, compañeros asexuales que aún no han creado discurso y se sienten incomprendidos, personas extranjeras que tuvieron que dejar su país en busca de una mejor vida para él/ella y su familia, a toda aquella persona, que diversa o no, teme salir por la noche para no ver violados sus derechos. Realmente, cuando una persona es verdaderamente feliz no busca etiquetas, no busca diferentes, no busca reprimir a los demás, no busca tener que demostrar a los demás lo “feliz” que es, ya sea de forma consumista o no. Quien muestra incompatibilidades, o nos miente, o no es verdaderamente feliz, o incluso, en ciertos casos, las fobias, odios, miedos o ignorancias más sutiles se escapan a nuestros radares.

Suficientemente corta es esta vida como para amargarse
Sé feliz. Ámate a tí mismo. Vive y deja vivir. Ama y deja amar

Para finalizar, quería recomendar este vídeo: “YO SOY ASÍ” de Gominuke:

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  1. Pingback: La castración del ano: una práctica peligrosa | La realidad escondida

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