La castración del ano: una práctica peligrosa

bmowi4liiaa0qfp (1)La Real Academia de la lengua Española o RAE, define castración como la acción y efecto de castrar, y ésta, como “capar” (extirpar o inutilizar) los órganos genitales como primera acepción. Nuestro cuerpo puede verse mutilado por diversas razones no accidentales (estén en desuso o no): la extirpación de una mama por tener cáncer, extirpación de tumores y/o quistes (como por ejemplo los ováricos), extirpación de los testículos como los castrati, e incluso en la Alemania nazi, se creía que se curaba la homosexualidad mediante la castración química de los testículos… A pesar de los conocidos, hace relativamente poco hemos podido conocer una nueva forma de castración. Ésta, por supuesto, tiene más de metafórica que de literal: la castración del ano. Pero… ¿Cómo se puede castrar un ano, que en principio no tiene nada para “remover”?

Efectivamente, volvemos a entender la castración de forma literal, siendo incapaces de entender qué es lo que hay que extirpar en un ano. No te preocupes, que no son las mucosas ni el recto. De nuevo volvemos a olvidar que la RAE nos dice también que la castración puede ser la “inutilización” de aquello que se castra, en este caso, el ano. Curiosamente, no es mediante difíciles cirugías ni mediante complejas máquinas el robo activo de la propiedad de nuestro propio ano. El responsable de que vivamos metafóricamente sin ano es la sociedad y todas aquellas personas (a las que podríamos llamar, no profesores, pero educadores) que nunca se han replanteado que tenemos ano. Y para quienes sí se lo han replanteado, el miedo y la vergüenza de poseer un ano se ha adueñado de sus vidas y de sus cuerpos. “¡¡Qué vergüenza!! ¡¡Tenemos ano!! Espero que nadie se entere…” ¿Por qué tanta vergüenza el pensar en él o en ver uno?

Como dije en mi anterior artículo, actualmente necesitamos de un cuerpo que dé forma a lo que somos, porque sin cuerpo, directamente no somos. Una vez formados, o en nuestro propio proceso evolutivo, la educación es un pilar imprescindible y no debemos o deberíamos tener en cuenta diversos factores como la edad, el género, la raza, la orientación sexual, el credo o incluso la existencia o no de discapacidad. Educación sexistaLa educación es totalmente imprescindible más allá de las demás circunstancias. Es por ello, que cuando tenemos en cuenta que el ano es una de las primeras partes del cuerpo que se forman en el crecimiento de un embrión humano, la aparente inevitabilidad de la castración anal no solo es triste, sino que también es preocupantemente significativo a nivel socio-cultural. También debemos tener en cuenta en qué sociedad vivimos, qué somos y cómo se nos exige ser dependiendo de lo que seamos. ¿Y seamos lo que seamos, si aparentamos ser lo que no somos, se nos exigirá otro rol del que se supone que deberíamos cumplir si fuésemos lo que somos? Pecaríamos de necios si negásemos que vivimos en una sociedad prejuiciosa y estereotipada, precisamente por eso, en un mundo analmente castrado, revolucionario es evitar la castración de tu propio ano. Pero… tanta castración, tanta castración… ¿Qué es lo que es la castración del ano? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de la inutilización o del robo de la propiedad de tu propio ano?

Al ser humano, en ocasiones, se le olvida que no deja de ser un animal, otra criatura viviente del reino de los mamíferos, considerablemente más evolucionado. Como ser vivo inteligente con capacidad de raciocinio, con cuerpo y con necesidades, de entre ellas, algunas sociales, contamos con una imagen pública y una imagen privada. Al igual que en todos los ámbitos de la vida se puede aplicar la diferencia público/privado, la sexualidad no iba a ser menos, y dentro de la misma, ésta diferencia se puede enfocar en la genitalidad. ¿Qué es público? ¿Qué es privado? ¿Quién o quiénes son los responsables de decidir qué es público y qué es privado? ¿Quiénes son los responsables de hacernos creer que “la sociedad decide” qué es público y qué es privado cuando son los mismos controladores del poder quienes nos imponen sus esquemas de “lo adecuado”? ¿Y por qué cuando hablamos y debatimos de estos temas, todo parece tan ambiguo? De forma clara: la castración anal es la expropiación de tu ano e imponerte que únicamente es un orificio de salida del excremento, de la suciedad, de la vergüenza, de los miedos. ¿Por qué nos da tanto miedo y vergüenza reconocer que tenemos ano y que no permitiremos su expropiación? ¿A qué viene tanto tabú?

Sin títuloEn el mundo del miedo, la vergüenza, del odio al diferente, de prejuicios y estereotipos, únicamente el hombre blanco, heterosexual, cisexual, que cumpla su rol de género y que triunfe en la vida será aceptado por vivir en una sociedad heterosexista y  patriarcal. Gracias a la heteronormatividad patriarcal, toda persona que no sea hombre heterosexual cisexual, quedará discriminada activamente por ser lo que es, pero en nuestra mano está cambiarlo. Muchos hombres homosexuales ya se han dado cuenta de que tienen ano y hacen uso de él pero… ¿Cómo podría ser posible que un “hombre de verdad” heterosexual cisexual pudiese darse cuenta de su propio ano? ¿En qué cabeza cabría siquiera la posibilidad de que llegase a utilizarlo de alguna manera que no fuese la excretora? ¿En qué se convertiría y qué diría la sociedad de un hombre heterocisexual que disfruta de su ano? Sin ánimo de ser misógino, machista y/o sexista, he de recalcar que tanto la sociedad heterosexista patriarcal como la misma castración anal, se aplica meramente a hombres porque directamente niegan la capacidad de raciocinio y de visibilidad a las mujeres cisexuales. ¿Y qué decir de las personas transexuales y transgénero, al igual que las diversas por orientación sexual? La educación es vital, al igual que el contexto educativo en el que somos enseñados y los agentes que fomentan o impiden que se lleve a cabo dicha educación. Y la educación será incompleta y deficiente sin una educación sexual libre de prejuicios. No debemos a que la “educación sexual” aparezca por ciencia infusa, hay que trabajarla, ofrecerla a los demás, aprenderla de los demás y jamás cerrarse a nuevos puntos de vista y nuevas experiencias.

Más libre educación y más educación libertaria, pública y de calidad
Vive sin miedos, vergüenzas, tabúes ni represiones
Tu libertad es únicamente tuya ¡Y está en juego! Tú decides

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4 pensamientos en “La castración del ano: una práctica peligrosa

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  3. Creo que me he perdido un poco, la única conclusión que he sacado es que debemos reconocer que nuestro ano forma una parte activa de nuestra sexualidad como otras partes más reconocidas como pueden ser los ojos, la boca, el pecho, las manos, las nalgas o incluso los pies.

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