Una diferencia clave de la sociedad: la que hay entre pene y falo

Nuestra sociedad es heterosexual. Nuestra sociedad es cisexual cisgenerista. Nuestra sociedad es LGTB+foba. Nuestra sociedad es racista y xenófoba. Nuestra sociedad es clasista, es discriminadora, es represora, es en ocasiones, vergonzosa. En este artículo vuelvo a reflexionar sobre el sexismo y el machismo institucionalizado, el feminismo como respuesta igualitaria contra el machismo y una de las grandes diferencias que comenzó en los roles de poder. Desde mi punto de vista, ese poder en favor del ‘hombre’, ese miedo que reprime a todo lo que sea diferente del modelo: [ hombre, blanco, heterosexual, cisexual, cisgénero, de clase media o alta ] … aún no se ha derribado. No precisamente por suerte sino por trabajo constante, esfuerzo y sudor, los movimientos feministas, LGTB+ y anti-racistas (entre otros igualitarios) fueron los que progresivamente impulsaron y fomentaron la igualdad, en este caso, por identidad de género (diversa o no) ya se sea cisexual, cisgénero, transexual o transgénero. Pero la sociedad sigue siendo machista y sexista, y los privilegiados no dejan de ser los hombres.bmowi4liiaa0qfp (1)

Como todxs sabemos, no se necesita ni pene ni falo para ser y para etiquetarse como ‘hombre’. Hay quienes no entienden hombre sin pene, al igual que hay quienes no entienden hombre sin falo. Pero… ¿Son lo mismo pene y falo? ¿Acaso todo cuerpo masculino tiene o debería tener pene, falo y/o la identidad de género hombre? Por mucho que teoricemos, como ya dije en otros artículos, actualmente sin un cuerpo que nos constituya, no somos. De esta forma encontramos tres tipos de cuerpos (que incluyen todo lo que somos a nivel superficial): los masculinos, los femeninos y los andróginos. Los cuerpos masculinos son aquellos a los que la sociedad les etiquetaría de hombres de forma superficial. Los cuerpos femeninos son aquellos a los que la sociedad les etiquetaría de mujeres de forma superficial. Y por último, los cuerpos andróginos son aquellos cuerpos que tienen rasgos o características tanto masculinas como femeninas y que generalmente a la sociedad le resultaría difícil de clasificar y encasillar. Habiendo definido ésto, podremos entender que la sociedad asocie el cuerpo masculino a un cuerpo con pene y testículos y el cuerpo femenino a un cuerpo con vagina y útero. A pesar de ello, no olvidemos que entender los mecanismos de la sociedad en cuanto a etiquetación y clasificación no implica que lo compartamos.

hamtaro_02Pero… ¿qué diferencia hay entre pene y falo? ¿Por qué tanto miedo a hablar de ello? ¿Por qué tanto miedo a ver uno? ¿Por qué tanto miedo a alejarnos de la heteronorma por hablar de ello? Todos sabemos bien o deberíamos saber cómo es  un pene, pero en muchas ocasiones hablar de gónadas es aparentemente un tabú intocable, una vergüenza, una limitación. Creo que ya es hora de ir perdiendo la vergüenza y el miedo porque ello nos hará más libres y más felices. A día de hoy, incluso hablar e investigar sobre las gónadas te hace parecer ‘menos heterosexual’ (o al menos a mí me da la sensación de que las personas heterosexuales, por miedo a no seguir la heteronormatividad, presentan más tabú que las personas LGTB+). En cualquier caso, ciñámonos al tema en cuestión. Un pene no deja de ser un órgano reproductor además de utilizarse también para la micción. Entonces, ¿qué es el falo y por qué decimos que se relaciona con el machismo y la discriminación? El falo es una forma de entender la realidad y la sociedad desde una posición de poder, que se relaciona con el machismo porque, aunque peque de simplista, es la forma de existir de acuerdo a “mi polla manda”. El falo no es únicamente sexista puesto que es un pene intentando obligar a la vagina a que sea sumisa, sino que además tiene que ser un falo heterosexual, cisexual, blanco… Esta reflexión, por supuesto, tampoco invita a pensar que no existan roles de poder y falos dictadores en otras razas o en la propia comunidad LGTB+.

Ante la represión y la heteronormatividad que desequilibra e inestabiliza al ‘hombre’ porque, lógicamente, no puede ceñirse a un modelo perfecto, éste busca los mecanismos para reforzar la virilidad y ‘aquello que le convierte en hombre’ que la sociedad le exige. De esta forma y engañado desde todos (o la mayoría de) los ámbitos de ésta, intentará seguir un patrón que generalmente no se adaptará a su persona debido a la diversidad ya sea físico-corporal, de personalidad, de identidad sexual o de género (como por ejemplo en los hombres transexuales)… Incluso existen los casos que algunos falos intentan dominar a otros falos por la sencilla razón de la necesidad de ‘sentirse hombres’, que no deja de ser una necesidad propagada a través del tiempo por una sociedad discriminadora y casposa. Por lo tanto, podemos entender que el falo es poder, falo es discriminación, falo es personas de primera clase y personas de segunda, falo es machismo sexista.

De la misma utilización del falo, se ha creado el término ‘falocracia’, que unido al machismo social e institucional, no únicamente prima el “hombre” sobre la “mujer” sino que además prima el falo como método de represión. Ahora es cuando comienzo a creer que las etiquetas son demasiado limitantes para las personas reales que existimos subyugadas por ellas. hamtaro_01Aunque podamos ser criticados por la reducción de una sociedad a dos niveles (el pene y el cuerpo atado a él o superior y ‘lo demás’ o inferior), considero que precisamente siendo conscientes de la nivelación, la sociedad más allá de las etiquetas y las identidades podrá luchar contra el machismo para fomentar el feminismo y la igualdad real por (identidad de) género. Es, además, realmente curioso observar desde que el feminismo se desarrolla, cómo la sociedad avanza progresivamente hacia esta igualdad, al igual que es curioso experimentar en los círculos de personas de cuerpo masculino que generalmente se dirían de ellxs hombres, y que además son verdaderamente feministas (no únicamente los que se dicen feministas pero no lo son), cómo pueden tener o no un pene pero que no necesitan la utilización del falo. Es curioso atender a ésto porque, ante una identidad  o una existencia reforzada por el “Todos somos perfectos con nuestras imperfecciones”, no necesitamos el uso del poder, el falo ni el sometimiento para sentirnos mejor con nosotrxs mismxs. Precisamente por eso, muchas personas LGTB+ que se reafirman en su perfección imperfecta, no necesitan hacer uso de la heteronormatividad y luchan contra ella, no necesitan hacer uso de la LGTB+fobia ni del racismo y luchan contra ello, no necesitan discriminar a las personas ‘no hombres’ porque nos consideramos compañerxs de lucha por la igualdad social más real posible.

De hecho, llega hasta tal punto la falocracia que hemos llegado hasta el falocentrismo más extremo con una discriminación activa aún mayor de quienes gozan de una vida no falocentrista (como por ejemplo, muchas personas en relaciones lésbicas. No podemos decir lo mismo de todas las parejas gays). La obsesión por el falo regula hasta nuestras relaciones sexuales centrando nuestra atención en un ‘trozo de carne’ no mucho mayor que un puño y necesitamos, de nuevo, un modelo de perfección en cuanto a relación sexual comenzando con un beso y acabando en un orgasmo. No sabría decir si estamos actualmente rompiendo las barreras de lo establecido o si estamos fomentando que lo establecido permanezca aún más a través del tiempo. Pero debemos erradicar el falo, debemos triturar el falo, debemos romper con lo que se te impone y no sólo ser felices sino buscar la felicidad continuamente, explorarnos, investigarnos, romper con nuestras propias limitaciones. Y en cuanto desaparezca el falo, podremos disfrutar por completo del pene, porque cuando hemos desexualizado todo el cuerpo, lo que hemos hecho precisamente es sexualizarlo a través de la desexualización. Y habrá personas que te toquen el pene y será de todo menos sexual (al estilo nudista, por ejemplo) y habrá personas para las que ser ‘mordidas’ en la oreja será lo más sexual del mundo. Lo importante es disfrutar y ser feliz sin limitaciones, y por mucho que tengas pene, evitar al máximo utilizar el falo.

Ni represiones, ni discriminaciones ni imposiciones heterosexistas
Cuando te reafirmas en tu identidad, puedes tener o no pene, pero no necesitarás tener falo

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2 pensamientos en “Una diferencia clave de la sociedad: la que hay entre pene y falo

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