Por si algún día muero…

bmowi4lfp (1)¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Morimos con la muerte? ¿Vivimos el tiempo de vida que se nos ha dado? ¿Morimos en vida? o ¿La muerte nos da la vida? Este tipo de preguntas que tanto se han popularizado nos harán parecer profundxs, inteligentes, reflexivxs… Pero en mi opinión, una pregunta puede hacerla todo el mundo, lo que verdaderamente tiene valor intrínseco es qué reflexiones elaboramos o qué nos provoca la realización de las preguntas. Si bien esto podría parecer un testamento vital, no pretendo que sea así. En ocasiones, ni yo mismx sé lo que pretendo más que buscar constantemente la reflexión, el inmovilismo, la insumisión, la gota de vida que no colma ningún vaso.

En muchas ocasiones y a muchxs de nosotrxs nos preocupa la muerte. Es algo totalmente lógico cuando nuestra educación y nuestra sociedad nos invitan a aceptar y a integrar como nuestro ese miedo, esa tristeza, esa resignación. Yo hablo de un ‘nosotrxs’ con un sentimiento de comunidad, no porque a mi me preocupe la muerte, sin tampoco entender ni respetar la dicotomía [Vida/Muerte]. ¿Qué es la vida sino la representación misma de la fugacidad del tiempo y el miedo humano a desaprovecharlo? Pues si tanto miedo tenemos a no vivir nuestras vidas, ¿por qué no dejar el miedo de lado y ser nosotrxs mismxs? Soy perfectamente consciente de que la existencia (rechazo la idea de asociar existencia a vida) no es tan sencilla y existen muchas discriminaciones criminales que nos marginan: el clasismo, el racismo, la xenofobia, la LGTB+fobia, la misoginia, el machismo, edaísmo, gordofobia, discafobia… Pero por ello, y siendo conscientes de ésto, jamás volvería a caer en la monótona indiferencia de una vida restringida por los dictados de la sociedad que pretenden imponerme quién debo ser y qué es lo que debo hacer. Vivo mi vida y la vivo como quiero vivirla, por muy dura y muy adversa que sea la situación que en X o en Y momento viva.

¿Qué es la muerte? O mejor dicho ¿Qué es lo que se nos dice que es la muerte? y ¿Qué podemos conocer como entes racionales y ‘científicos’ del proceso de ‘fin de vida’? Se nos ha dicho que la muerte es el fin de nuestro cuerpo físico, es la fase final de una representación mórfica materialista pero que somos algo más que cuerpo. La muerte puede ser analizado desde un punto de vista religioso, una realidad agnóstica o una perspectiva atea. Desde las tres religiones monoteístas mayoritarias se nos dice que existe un ‘más allá’, una vida después de la muerte en el mundo físico, una recompensa o un castigo por quienes hemos sido, y un ente (llamarlo ‘señor’ sería machista y retrógrado. ¿Por qué ‘Dios’ no iba a poder ser una negra, de clase obrera, gorda, vieja, lesbiana y transexual?), un ente que está permanentemente vigilando y juzgando. tinDesde una perspectiva atea podríamos valorar que no existe nada que no percibamos, que no sea tangible, que no haya sido investigado y verificado por la ciencia, que debemos vivir el ahora y ser la mejor versión de nosotrxs mismxs, viviendo en comunidad y siendo fiel a nuestras ideas, que ni siquiera hay meros indicios de la existencia de un supuesto Dios. En mi caso, prefiero volver a optar por el agnosticismo. No pienso que todo pueda ser descubierto por la ciencia, pero tampoco pienso que debamos entregarnos a los dictados de quienes se creen mensajeros de la luz y de un Dios anunciado, místicos por excelencia sin cuestionar ni dudar. Quienes ni cuestionan, ni dudan, ni reflexionan, ni se replantean, sólo pueden ser mediocres irracionales.

¿Morimos con la muerte? ¿Vivimos el tiempo de vida que se nos ha dado? ¿Morimos en vida? o ¿La muerte nos da la vida? Para quienes no se hayan dado cuenta aún, sí, estoy desgranando mis propias preguntas, dando valor intrínseco a mis propias respuestas y buscando el choque (¿ideológico?) que en ocasiones necesitamos. Yo soy de lxs que piensan que la muerte no nos hace morir. Quizás lo que muere, es una forma específica de existencia y de identidad con un inevitable cuerpo material asociado, pero la muerte únicamente llega con el más absoluto y profundo olvido. Pero, muramos o no, ¿vivimos nuestra vida? ¿nuestra vida es fallecer (que no morir) de forma constante poquito a poco? ¿Acaso no mueren nuestras células (debido a un imposible olvido por un imposible recuerdo) a cada segundo, a cada minuto y a cada hora? En mi opinión, caer en el conformismo, en la desigualdad, en la injusticia, en los extremismos, en la aceptación de la discriminación, en dejar de ser la mejor versión de nosotrxs mismxs, ESO precisamente es fallecer y morir sin provocar una repercusión que mejore nuestra realidad, nuestro entorno, nuestro mundo. Así mismo, en ocasiones, el ‘suceso importante’ de nuestro fallecimiento nos revive y nuestra pasada existencia puede volver a ser ejemplo para nuevas generaciones que puedan aprender qué hicimos y en qué contexto.

Es por ello, que digo que tener una existencia no es sinónimo de vivir, podemos existir y morir a cada segundo o podemos ser nosotrxs la representación del cambio mismx. De este modo, fallecer es inevitable por la biología misma a la que estamos ligadxs, pero más difícil sería morir. Nuestra acción JAMÁS debe estar encaminada a ser recordadxs y no perdernos en la inmensidad del tiempo, puesto que nuestros objetivos y nuestras motivaciones estarán corruptas en base al miedo a ser olvidadxs. Nuestra acción debería proceder de la felicidad de ser nosotrxs mismxs en sociedad, de forjar o de reforzar el sentimiento de comunidad, de vivir nuestras vidas como queremos vivirlas sin monotonía, de luchar por lo que somos, por la sociedad igualitaria y justa que exigimos. ¿Nuestro nombre es lo que debe permanecer? ¡NO! Nuestra lucha, nuestro ejemplo, nuestro mensaje, las reivindicaciones igualitarias y justas es lo que debe permanecer, no un mero nombre.

Ya he planteado lo que es la vida y el miedo a vivirla, al igual que la muerte y el miedo al olvido. Yo he trabajado sobre estas reflexiones, he trabajado la aceptación de que algún día moriré (seré olvidado), también he trabajado la aceptación de que algún día falleceré, y de hecho, ¡Es necesario que yo fallezca! Como decía un amigo mío, lo realmente terrible sería vivir para siempre y no poder fallecer nunca. Pero yo pienso lo que digo y digo lo que pienso, yo soy feliz SIEMPRE siendo quien soy, yo existo y vivo según lo que soy, lo que pienso, lo que predico, en la igualdad y en la horizontalidad más absoluta. A pesar de ello, considero obvio que yo voy a vivir lo que mi cuerpo material me permita, intentaré ser la mejor versión de mi mismo e intentaré transformar la sociedad según mis valores de igualdad, de justicia y de horizontalidad, siempre con seguridad y ofreciendo la confianza para que todo el mundo pueda ser él/ella mismx. Por todo ello, yo te animo:

¡¡NO ESPERES a que te llegue la señal!!
NO ESPERES a que empeore el mundo para ser activista
¿Acaso no está ya el mundo lo suficientemente mal?
HAZ TÚ EL CAMBIO, juntxs lo lograremos, compañero, compañera,

¡¡TÚ LO VALES!! Vive tu vida desde ya como quieras vivirla y confía en mi para ayudarte a ser feliz

tin

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3 pensamientos en “Por si algún día muero…

  1. Ya lo decía Batman. Se nos conoce por nuestros actos. Podemos hacer del mundo un lugar mejor antes de irnos, y debemos hacerlo.
    En cuanto a la vida después de la muerte, creo que no hay absolutamente nada y que por eso hay que exprimirla al 100%, pero evidentemente nunca lo sabremos.
    Finalmente, dejo un par de frases reflexivas que salen en “A Dos Metros Bajo Tierra”, mi serie preferida y que recomiendo a todo el mundo.
    “La gente tiene que morir para hacer la vida importante. Ninguno de nosotros sabe cuánto va a vivir. Eso es por lo que tenemos que hacer que cada día importe”
    ”Solo tienes una vida. No hay ningún Dios, ni reglas, excepto aquellas que tú aceptas o te creas. Una vez se haya acabado… se acabó. Dormir sin sueños para siempre jamás. Así que, ¿por qué no ser feliz mientras estás aquí? De verdad; ¿por qué no?”
    ¡Un abrazo!

  2. La verdad es que no sé cómo empezar. Lo primero, tienes razón con lo de que la verdadera muerte es cuando nos olvidan, y que para seguir “existiendo” nos deben recordar por nuestras obras, si no, ¿por qué son recordados Mozart, Galileo o Shakespeare? Por sus obras, por sus acciones (recordemos que Galileo se hizo famoso, entre otras cosas, por haber ido en contra de la sociedad de su época y decir que la Tierra se movía). Muy buen artículo, sí señor. Vivir y morir, en definitiva, no se restringe a nuestra existencia física, sino a nuestra existencia en la memoria de los demás (esa gente que sigue viva físicamente, pero que nadie recuerda o se acuerda de ellas, y es como si estuvieran muertos realmente).

    PD: QUE LE QUITEN EL PREMIO CERVANTES A GOYTISOLO Y QUE TE LO DEN A TI.

  3. ¿Pues sabes que? siempre le he tenido más miedo a la vida que a la muerte y tambien he creído que una cosa es consecuencia de la otra, no me torturo con ello, eso si, siempre que suceda cronológicamente, primero yo después mis hijos y nietos etc…, no creo que soportase el dolor de ver morir a mis hijos. Buena entrada, reflexión pura y muy muy dura. Un abrazo Marc

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