¿Pasos difuminados en la arena? ¡Nunca! Activismo y más activismo

bmowi4lfpActualmente creo estar pasando una de las etapas más felices de mi vida, de verdad lo creo. Que esté pasando por esta etapa y de esta forma, no significa que no tenga todavía barreras que atravesar o metas que alcanzar, sino que puedo superarlas con un esfuerzo proporcional a su dificultad. Si hay algo que me encanta desde que empecé hace dos Eneros, es escribir, reflexionar, comprometerme con el activismo LGTB+, el respeto y la igualdad real por orientación sexual e identidad de género, pero sin embargo, me encuentro un poco desmotivado (en cuestión de escritura y en parte del ‘activismo de calle’).Creo que he intentado reflexionar y crear debate desde la cercanía, como si estuvieras (que podrías estar TÚ perfectamente) comentándolo conmigo, como se hace con un amigo tomándose una caña. Y sin embargo, uno de mis ‘miedos’ cada vez se hace más presente en mi realidad y en mi consciencia: ¿Qué ocurriría si no me quedasen más temas para escribir, para debatir o para reflexionar? Entiendo que los temas son prácticamente infinitos y muy diversos, pero  no deja de ser algo que me he planteado. Otra duda que también me ha surgido aunque me atemoriza menos es: ¿Y si pierdo las facultades o la ilusión o las ganas o incluso la emoción por escribir, por cambiar el mundo y/o por seguir movilizado, de concienciar y ayudar a lxs demás a ser felices? El activismo lo llevo en la sangre, pero lo que me asusta es el no poder o que me surja el ‘no querer’ seguir escribiendo, pensando y repensando, trabajando, defendiendo los derechos humanos. ¿Cómo es posible que nos ataquemos lxs unxs a lxs otrxs en la comunidad LGTB+ por desinformación o por ignorancia de las realidades ajenas? ¿Acaso lxs LGTB+s no somos personas, y siéndolo, no tenemos derecho a equivocarnos? ¿Acaso no tenemos el permiso ni la voluntad de repensarnos de nuevo y educar a las nuevas generaciones en la realidad ya trabajada y el por qué de una realidad ya construida ya sean LGTB+s o no? La fatiga, el estrés, la desgana y aquellxs que fomentan mi propia desgana y la falta de entusiasmo… ¿Podrán conmigo? Quizás, pero sin duda, falta mucho para que llegue ese día.

¿Cual es uno de los objetivos, si no el principal, de aquellxs que se dicen ‘activistas LGTB+’? (¡No olvidemos el +, que en la diversidad existen más identidades que la lésbica, gay, transexual o bisexual!) Defender los derechos humanos de todas aquellas personas no heterosexuales y/o no cisexuales y/o no cisgénero, estén vulnerados o no. Es decir, que yo en mi vida no vea vulnerado mi derecho a no sentirme ni ‘hombre’ ni ‘mujer’ o mi derecho a que me atraigan los hombres (¡y además osos!), no significa que otras personas no vivan subyugadas a la heteronormatividad, la represión y el sufrimiento de no pertenecer a la norma. El activismo (en muchas ocasiones) es empatía, es solidaridad, es compromiso y es trabajo por el respeto y la igualdad que todos los seres humanos nos merecemos por el simple hecho de serlo. Es nuestro compromiso y es nuestro tiempo invertido voluntariamente en actividades que defienden a lxs demás por encima de los miedos, los tabúes, las barreras y las vergüenzas. ¿Que existen ciertas personas que utilizan interesadamente ese activismo como medio para alcanzar ‘X’ cosas? Pues sí, pero el activismo no deja de ser lo dicho.

En las últimas semanas hemos visto cómo repetidamente, no sólo se vulneraban nuestros derechos (los de todxs. ¡Cuando vulneran los de unx, vulneran los de todxs!), sino que diversas personas no heterocisnormativas han sido agredidas verbal y físicamente. Hemos conocido el famoso caso del suceso homófobo en el Burger King, la paliza a los dos chicos gays del templo de Debod, una pareja lésbica acosada por su casero, el chico gay y la chica lesbiana a los que tiraron piedras al salir del instituto… ¿Esto debe frenarnos en nuestra visibilidad y en nuestro derecho a ser nosotrxs mismxs? ¡¡EN ABSOLUTO!! Al revés. En mi opinión, todas y cada una de las personas LGTB+ deberían ser abanderadas de la igualdad y el respeto, de la felicidad de ser diversxs, activistas LGTB+ de base asociadas y concienciadas, sinceras, honestas, seguras de sí mismas, con discurso creado y reflexionado individual y colectivamente. Yo personalmente soy de lxs que creen que no es que haya ‘más’ agresiones LGTB+fóbicas sino que por primera vez en la historia se contabilizan como delitos, crímenes o agresiones de odio. Y si hubiese realmente (que para lxs escépticos, no lo pongo en duda) un incremento de agresiones LGTB+fóbicas, es precisamente porque trabajamos para erradicar el miedo y toda forma de odio, porque hemos dejado y cada vez más estamos dejando de lado la personalidad construida para aparentar lo que no somos.

Sí, existe mucha homofobia, mucha bifobia, mucha transfobia, mucha ‘[cualquier cosa que sea diferente]-fobia’. Pero si por algo nos caracterizamos (o deberíamos caracterizarnos) es por la persistencia y por la ilusión y la esperanza de que otro mundo es posible. Podemos y debemos seguir adelante, paso a paso, zancada a zancada, hasta que ni una sola situación LGTB+foba quede condenada y nos sirva a todxs para ser más respetuosxs y coexistir más en igualdad. Las palabras nunca pierden ni perderán su poder, se dice de la información la nueva ‘arma’ del siglo XXI. Hay, por supuesto, quienes abogan por respuestas y acciones precipitadas, transgresoramente violentas y provocativas, pero cuando yo hablo de ‘que no haya agresiones sin respuesta’ hablo de reclamar una justicia propia de un país civilizado, independiente de la política, que permita que toda discriminación sea condenada, sancionada, multada o censurada. Porque el odio no deja de ser odio. El chascarrillo no deja de fomentar la jerarquía de ‘lo aceptable’. También hay quien nos critica que es que ‘nos falta el humor’ o que ‘nos hemos vuelto demasiado serios’, pero si estar concienciadx, movilizadx y en la más pura (o intento de) defensa de derechos humanos allende las identidades, prefiero ser serio y que nadie nos haga sufrir por lo que somos, por lo que vivimos o por lo que experimentamos.

También se me ha criticado el ser un poco idealista en la creación del sentimiento de comunidad y los lazos que nos protegen a todas las personas LGTB+ contra la repugnante LGTB+fobia. Sé perfectamente lo mucho que cuesta salir del armario, lo mucho que cuesta aceptarse a unx mismx, sé perfectamente lo que se sufre intentando ser o aparentando ser lo que no se es. Pero precisamente por ser quienes somos diversxs por la característica que sea, visibles o no, anónima o públicamente, debemos ser la mejor versión de nosotrxs mismxs, confiar en lxs demás y darles lo mejor de nosotros y recibir lo mejor de las personas con quienes estás, ayudarnos entre todxs para hacer de este mundo un lugar más feliz y menos sufrido. No pretendo imponer lo que pienso sino invitaros a reflexionar sobre la ruptura en última instancia de los géneros: no tener o intentar no tener expectativas creadas, prejuicios y estereotipos. Y es en este momento cuando, con una identidad clara y una seguridad en ti mismx fuerte, abandonamos unas etiquetas que en un principio podrían ser útiles pero que acaban siendo limitantes y excesivamente acotadoras. Ser nosotrxs mismxs por encima de todo, con nuestros nombres y apellidos, nuestras virtudes y nuestros defectos. Pero por encima de todo…

NI UN PASO ATRÁS EN NUESTROS DERECHOS
NI UN PASO ATRÁS CONTRA LAS AGRESIONES LGTB+FÓBICAS
NI UN PASO ATRÁS EN NUESTRAS IDENTIDADES Y EN NUESTRA FELICIDAD

Anuncios

3 pensamientos en “¿Pasos difuminados en la arena? ¡Nunca! Activismo y más activismo

  1. ¡Hola Marcos! Enhorabuena por tu labor, te sigo en las redes desde que descubrí tu actividad activista y he de decirte que siempre estoy de acuerdo contigo y admiro esa entrega por querer cambiar el mundo, porque desgraciadamente escasea. Hay muchos que piensan que la igualdad es algo utópico (o, al menos, demasiado lejano). Yo pienso que solo es utópico si quienes se esfuerzan por ello dejan de hacerlo… No vivimos en un mundo perfecto, pero debemos luchar para alcanzar algún día algo que se le parezca mínimamente, es lo único que está en nuestras manos.

    Posdata: (Bueno, más bien, es una sugerencia). En nuestro bonito idioma, el español, el plural masculino es inclusivo. Una cosa es el género gramatical y otra el género al que pertenecen las personas realmente. No considero que decir “ellos” cuando me refiero a un chico y a dos chicas sea machista. Símplemente, nuestra lengua es así. Es esconomía del lenguaje, un proceso natural de todas las lenguas. Poner “@” y/o “x” como haces tu para evitar construcciones enrevesadas sólo consigue entorpecer el lector de web de los usuarios invidentes. Yo creo que una mujer ciega se puede sentir más molesta del hecho que no piensen en ella a la hora de redactar contenido web que del hecho de que se refieran a ella con un pronombre masculino. Pero bueno, es mi opinión. Un gran abrazo, Marcos.

  2. Pingback: ¿Pasos difuminados en la arena? ¡Nunca! Activismo y más activismo | canariasgayles lgtb

  3. Como muy bien dices, Marcos, somos personas, por lo tanto (independientemente de nuestra sexualidad), estamos rodeados de todo tipo de personalidades. Eso, sin embargo, no nos frenará. Sobre todo a gente como tú, porque la ilusión y la pasión es lo que siempre ha movido el mundo.
    Un abrazo!

Comentar este artículo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s