La fealdad y la anti-normatividad como objeto de empoderamiento: sin miedos ni vergüenzas

bmowi4lfpTodos los seres humanos somos o deberíamos ser respetados según nuestros derechos, al igual que deberíamos exigir y deberían exigirnos el cumplimiento de nuestros deberes. Entre los deberes, encontramos el de respetar a cualquier persona como tal según su identidad, vivir de acuerdo a la igualdad de todos los seres humanos, incluso tener conciencia social, entre otros. Si bien los derechos son inmensos cuantitativamente, uno de los derechos que más deberían cumplirse es el derecho al respeto y a la no discriminación. El respeto debería abarcar todos los aspectos del ser humano en su diversidad, siempre y cuando estén acordes o no entren en conflicto con los derechos humanos. Dentro del respeto a la diversidad intrínseca de cada persona individualmente, deberíamos preservar el respeto a que una persona pueda experimentar su existencia al margen de la constante sexualización, atracción y belleza según los roles impuestos por la sociedad.

Si reflexionamos y teorizamos según las bases de la teoría queer, deconstruyendo nuestra sociedad y combatiendo sus imposiciones según patrones perfectos de identidades modelo y normatividades discriminatorias, ¿qué expresión de género se nos impone según cómo la sociedad lea nuestros cuerpos? ¿Cómo debemos ser a nivel superficial para poder desarrollarnos según lo que la sociedad nos dice que es ‘adecuado’ o ‘propio’? Efectivamente. La sociedad en su conjunto y parte de la población a nivel individual, subyugada por dictados sociales no repensados, nos exigen estar siempre guapas, permanecer atractivos, ir a la última moda y estar bien vestidas, arreglarnos y relacionarnos con una complicidad relacional sexuada.

Analizando las relaciones sociales de nuestra sociedad, encontramos dos posibilidades de análisis: la capitalista y la sexocentrada. Por una parte, podemos buscar nuestro propio significado de ‘belleza’ y de ‘atracción’ para resultar atractivos, pero si seguimos los dictados de la sociedad, deberemos comprar prendas caras, tonificadores, hidratantes, esmaltes… Cualquier precio por la eterna belleza y la eterna juventud. ¡¡Si hasta te dicen de qué color vestir!! Y ello no es más que la visibilización del PATRIARCADO, que aunque muchas personas desconfíen, también reprimen duramente al ‘hombre’, cuestionándole si no llega a ser el modelo que se le exige. Si bien, en nuestra sociedad capitalista es lícito gastar millones para evitar la vejez y las imperfecciones, la sostenibilidad, nuestra propia aceptación y la no explotación de la naturaleza y el medio ambiente por antropocentrismo, queda lejos de ser una mera posibilidad que pueda llevarse a cabo. Por otra parte, como criaturas vivas y parlantes que somos, sexuados de forma permanentemente por parte de la sociedad, se nos dice que permanezcamos con una imagen atractiva (que no deja de ser construida socialmente).Tin

Pero reflexionemos. Si tuviésemos que indicar lo que a la sociedad elegiría, ¿quién resultaría más atractivo: Cristiano Ronaldo o un perroflauta? Cristiano Ronaldo puede que cumpla la descripción de un ‘hombre’ de éxito: con dinero, referente, exitoso en su ‘trabajo’, que realiza deporte, que se cuida, admirado por los demás… Pero sin embargo también coincidiremos si decimos que es machista, heteropatriarcal, ignorante y desconocedor de la deconstrucción de los cuerpos, los sexos y los géneros, entre otras cosas. La imagen socialmente construida de un perroflauta, es un ‘guarro’, un ‘NINI’, un ‘vago’ e incluso drogadicto. Sin embargo, quienes nos sentimos afines y cercanos a movimientos sociales autogestionados y alternativos, podremos asegurar sin miedo a equivocarnos que estas personas tienen muchísimo más discurso y están muchísimo más sensibilizadas con temas imprescindibles como son el desempleo, los desahucios, la generación de comunidad y la anti-discriminación…

Volviendo al tema en cuestión. Sí, tenemos derecho al respeto de nuestra libertad a no seguir los cánones de belleza clasistas e irreales. Tenemos derecho a construir nuestra expresión de género como nos apetezca. Si bien una parte es la inevitabilidad de salubridad y el ‘no ducharse’, cosa que por higiene deberían ser mantenidos, nuestra imagen al margen de la falta de atracción según los roles impuestos y la sociedad, no tienen por qué mantenerse si lo elegimos libremente. Es por ello que reivindico los cuerpos no normativos ni atractivos según los dictados de una sociedad casposa, que evidentemente, debe cambiar para ser más inclusiva, más real y más diversa. Cuando se me critica que soy un cuerpo parlante normativo que incita a los cuerpos parlantes no normativos a empoderarse y a mostrarse orgullOSOS y orgullosas, sí, puede que yo lo haya tenido más fácil para empoderarme, pero no dudo ni un segundo para ser inclusiva con la diversidad corporal en la forma en la que se presente. Tengas el cuerpo que tengas ¡ÁMATE! Tengas una cara bonita o una cara no tan bonita ¡¡ÁMATE!! Tu orgullo, tu vida, tu felicidad, tu amor, tus amistades, tus parejas y tus amantes, tu persona: ¡También depende de ti! ¡¡¡ÁMATE!!!

¡¡VIVAN LOS CUERPOS ANTI-NORMATIVOS!!

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