Una palabra curiosamente peligrosa: “Normal” y la inclusión normativizante

bmowi4lfpHablar adecuadamente, utilizar el lenguaje correctamente, es muy importante. Traté de explicarlo y demostrarlo en mi artículo “La necesidad de usar los términos adecuados” y traté de ofrecer correctas definiciones que aclarasen los términos más utilizados en el activismo LGTB+ en mi artículo “La necesidad de usar los términos adecuados 2: Glosario de terminología LGTB+“. En nuestro lenguaje queda muy reflejada la diversidad y por ello debemos hablar con propiedad. Además, quiero expresaros mi deseo de llamar a la concienciación a todo ser humano que lea estas líneas. Este artículo que escribo pretende reflexionar sobre esa palabra tan (¿mal?) usada, la palabra binarista “normal” y el movimiento “normalizador” (¿normativizante?) de las diferentes disidencias y/o diversidades.

Cuando hablamos de normal… ¿Qué es normal? ¿Normal es la (hetero)(cis)normatividad? (Si no sabes lo que es ser “CIS”, lee mi artículo sobre “CIS”es y “TRANS”es) ¿Normal es el machismo (hetero)patriarcal? ¿Normal es el (cis)sexismo? ¿Normal es la LGTB+fobia, el racismo, la xenofobia, el edaísmo, la gordofobia o la discriminación por diversidad funcional o por diversidad de fe? Si eso es lo “normal”, yo no deseo pertenecer a dicha “normalidad” y la rechazo tajantemente. Desde mi punto de vista, debemos reflexionar qué es lo que categorizamos como normal y por tanto le otorgamos el privilegio de ser aceptado. Puede ser que nos estemos equivocando a la hora de categorizar. tin2No es ningún secreto que vivimos en sociedades discriminatorias, jerárquicas y mayormente infelices. ¿Qué es lo que propone el ecologismo frente a nuestras sociedades actuales? El ecologismo propone decrecimiento (ser mucho más felices con menos). El ecologismo propone redes de igualdad y respeto (horizontalidad y democracia REAL participativa de auto-gestión (municipalismo)). El ecologismo propone sistemas alternativos de energía, de economía y de existencia que luchen contra el conflicto capital-vida, garantizando la vida misma y que luche por vidas que merezcan la felicidad (me niego a escribir “merecer la pena” porque merecemos ser felices) ser vividas con la felicidad como objetivo alcanzable en sí mismo.

Enfocando la atención a las diferentes diversidades, la reivindicación de los derechos humanos de éstas y la búsqueda de igualdad, respeto y felicidad a través de las redes interpersonales (mejor si son de carácter ecologista), quiero criticar y critico el uso de la palabra “normal”. ¿Normalidad es lo de ‘la mayoría’? ¿Todo lo que está sujeto a reconocimiento es ‘normal’? Y… ¿”Lo normal” es inmutable o está sujeto a la capacidad de transformación y a una aceptación social que puede ser voluble? Evidentemente, “lo normal” (la neutralidad lo hace más impersonal y menos ‘transgresor’ pero en cierto modo es necesario que sea así) varía enormemente dependiendo de la sociedad y cualquier factor que influencie a ésta desde los más progresistas hasta los más conservadores. También depende de la época, de la región o área geográfica, de mayor o menor presencia de factores de diversidad (como decía en mi anterior artículo)… Y en cualquier caso: ¿”Lo normal” es aceptable? Lo normal en África es una gran condena o la pena de muerte institucionalizada para personas LGTB+. ¿Es eso aceptable? Lo normal en Ucrania y en Rusia es que grupos armados neonazis den palizas, torturen física y psicológicamente y en ocasiones, asesinen a ciudadanía LGTB+ que en el mejor de los casos ni siquiera reivindica sus derechos. ¿Es eso aceptable? Y el reconocimiento de los derechos de las llamadas minorías… ¿Avala que se creen nuevas normalidades y normatividades represoras contra la propia diversidad? ¿Es aceptable la creación de estatus por factores exigidos, de modelos, de homo-normatividades, de trans-normatividades…?

Como decíamos, la palabra “normal” también es profundamente binarista ¿por qué digo ésto? Cuando se habla de normalidad, se da paso a “lo que es anormal”. ¿Qué es lo anormal? ¿”Anormal” es una comunidad LGTB+ empoderada que busca la igualdad y el respeto de sus DDHH? ¿”Anormal” es un cuerpo leído mujer que sea insumisa y luchadora contra los recurrentes ataques a su persona de la machisto-misoginia patriarcal por ser quien es? ¿”Anormal” es cualquier persona (tenga la piel del color que la tenga) que luche por un cosmopolitismo en contra de las fronteras y que reivindique que ‘ninguna persona es ilegal’? En caso de que sea así, prefiero pertenecer al grupo de los que son considerados raras, anormales y/o poco ‘comunes’.tin2

En cualquier caso, me niego a aceptar la dicotomía [normal/anormal]. Personalmente prefiero romper con ella y reivindicar la diversidad allá donde se encuentre, tanto con sus derechos como con sus deberes. Prefiero concienciar y luchar por la concienciación, prefiero hacer ver que no existe normalidad ni existe anormalidad, prefiero intentar hacer ver que gran parte de la sociedad se basa en construcciones sociales. ¿Para qué sirven éstas? Para controlar a la ciudadanía como si de robots se tratase, para preservar “el poder” como categoría y las jerarquías que refuercen las frágiles identidades de personas inseguras, para que las personas construyan su identidad basándose en arquetipos que jamás alcanzarán produciendo frustración e infelicidad y haciéndoles creer que eligen libremente. Esa es una de las victorias del neoliberalismo: hacer creer a la población neo-robótica que aún conserva el libre albedrío. Y a pesar de todo y en caso de que no lo sepáis, es muchísimo más sencillo controlar a una persona gobernada por las emociones negativas, que a una persona empoderada, feliz e independiente que piense y reflexione por sí misma. ¿Queréis ser robots o queréis liberaros de la “norma(lidad)”?

Lo dicho. No existe anormalidad porque no existe normalidad. Hay que ser terriblemente precavidos con esta palabra que, si bien no debe caer en el olvido, tampoco debería ser aplicada a las diversidades y a las normatividades. Todos somos seres humanos. Todas somos personas. ¿Quién es nadie para criticarnos destructivamente y alzarse en una jerarquía injusta, no horizontal y desempoderante? Debemos ser permeables a las críticas constructivas, por supuesto, por mucho que luego las aprovechemos o las desechemos, pero debemos acabar con toda jerarquía desigualitaria que pretenda hacernos creer que es el “normal” el que hace el favor de dirigirse y atender al “no normal” desde posiciones de superioridad. No olvidemos que en las dicotomías, las etiquetas suelen regularse por lo que “no es” con respecto de identidades secundarias. Una persona “normal” puede serlo porque discrimina a quienes considera “anormales”, es por ello y en este sentido, que en sociedades ecologistas igualitarias y justas, la palabra “normal” no es demasiado coherente.tin2

Aplicado a casos prácticos: ¿Cómo definiríamos lo que es “ser hombre”? ¿Cómo definiríamos lo que es “ser mujer”? Y no me refiero a las características físicas ni a las expresiones superficiales de género que nos hace “cuerpos leídos hombre” y “cuerpos leídos mujer”. Basándonos en la dicotomía social: ¿Qué es lo que le hace a un hombre ser hombre? Que se identifique como tal y punto. ¿Qué es lo que le hace a una mujer ser mujer? Que se etiquete como tal y punto. Lo mismo con las personas que se identifican con la diversidad de género. ¿Qué es lo que le hace a un hombre ser normal, ser anormal, ser aceptada o ser excluida? ¿Qué es lo que le hace a una mujer ser normal, ser anormal, ser aceptado o ser excluido? Y sin embargo: ¿por qué no propiciamos la igualdad y el respeto recíproco de todos para todos, de todas para todas? ¿Por qué no rompemos las normas, las normatividades, las imposiciones sociales construidas para la represión, el sufrimiento y la desigualdad? ¿Por qué no empezamos a pensar, a repensarnos y a repensar nuestra sociedad para que sea la mejor versión de sí misma siendo nuestra mejor versión? ¿Por qué no entendemos de una vez por todas que toda revolución empieza por uno mismo?

Anuncios

7 pensamientos en “Una palabra curiosamente peligrosa: “Normal” y la inclusión normativizante

  1. Pingback: EcoloQUEERsmo. Parte II – EcoPolítica

  2. Pingback: EcoloQUEERsmo. Parte I | EcoPolítica

  3. Pingback: EcoloQUEERsmo – parte II | La realidad escondida

  4. Pingback: EcoloQUEERsmo – Parte I | La realidad escondida

  5. Pingback: Pink washing: mentiras por poder y poder por mentiras | La realidad escondida

Comentar este artículo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s