El [Hombre hegemónico]: de privilegios y represiones

bmowi4lfpYa he(mos) hablado repetidamente en La Realidad Escondida cómo es nuestra sociedad de prejuiciosa, discriminadora, LGTB+foba, hetero-cisexista, machista, patriarcal, racista, xenófoba, edaísta, desigualitaria contra la diversidad funcional, contra la diversidad corporal, contra la diversidad de culto… Y es importante cambiar nuestra sociedad, reivindicar que el cambio comienza por cambiar todas y cada una de nosotros, en todos los ámbitos, en todos los sentidos. Hace tiempo leí un artículo en Tercera Información sobre la llamada “cultura de la violación” (lo podéis leer AQUÍ) y aunque al principio me pareció insultante, acabé quedando totalmente convencido. Incluso la imagen de arriba puede inducir al pensamiento de la indefensión de la mujer frente a la supremacía del hombre, en una sociedad que prefiere dar armas a las víctimas y no educar a los potenciales agresores. Pero yo sería más inclusivo. Efectivamente, los hombres son cómplices directa o indirectamente de la cultura de la violación, pero también los cuerpos parlantes que la sociedad interpreta como hombres (yo no me considero ni hombre ni mujer y sin embargo, se me trata con los privilegios del hombre porque se me lee como tal). Otro artículo transgresor y polémico, que podéis leer AQUÍ, es el que trata sobre el privilegio andro-hetero-cis-sexual, es decir, el de los hombres heterosexuales cisexuales cisgénero, que entra en profunda relación con el primer artículo mencionado. Pero me parece necesario hacer una crítica común a ambos artículos.

Quiero para empezar pedir que no se me lea como un andro-hetero-cis-sexual, porque ni me considero hombre, ni soy heterosexual, ni soy cisgénero, aunque sí soy cisexual (mi sexo me representa, no pretendo ni ahora ni en un futuro reasignarlo). Ni mucho menos todos los cuerpos leídos hombres (así es como me referiré a nosotros a partir de ahora) somos violadores, pero somos cómplices de la cultura de la violación en cuanto a que existimos en un sistema que privilegia constantemente al [hombre hegemónico] frente a la [mujer hegemónica]. Es imprescindible no obviar que aquel que produce y reproduce violaciones sistemáticas es el sistema heteropatriarcal. tinExistimos en uno que prefiere ofrecer recursos de auto-defensa a los cuerpos leídos mujeres antes que educar a los cuerpos leídos hombres para rechazar voluntariamente sus privilegios andro-hetero-cis-sexuales. Y las violaciones no son únicamente sexuales, violación es acoso, violación es marginación, violación es violencia de género, violación es el no respeto a sus derechos ni a sus decisiones… Y esto no significa que no existan cuerpos leídos mujeres violadoras o que no existan cuerpos leídos hombres víctimas de violación, y por supuesto debemos visibilizarlos para que se realice un juicio justo, pero debido al sistema que tenemos, su número es muchísimo menor.

Pero me temo que he de hacer una crítica a ambos artículos que hablan sobre la hegemonía del BBVAH: blanco burgués varón adulto heterocisexual. Mi crítica no pretende modificar/cuestionar lo dicho por estos artículos, sino que va dirigida a la falta de visibilización de ciertos sentimientos, presiones y tensiones que produce el sistema. Debemos tener en cuenta, que al menos desde mi punto de vista, se produce la demonización del cuerpo leído hombre, y éste debe ser crítico y actuar contra los privilegios que le otorga el sistema, pero mediante un lenguaje poco asertivo tendremos menos probabilidades de convencer al transmitir nuestro mensaje. Si le explicamos a la población cómo el sistema nos reprime a todas por los diferentes factores de diversidad intrínseco a nuestras personas, será mucho más efectivo que si vamos diciéndole a todos los hombres que son potenciales violadores y pegándoles con penes de goma en la cara. Es por ello que es importante no únicamente el mensaje sino cómo se transmite dicho mensaje, teniendo como fin que los cuerpos leídos hombres renuncien a sus privilegios socio-sistémicos y los cuerpos leídos mujeres se empoderen contra la represión socio-sistémica.

Pero volviendo a lo que habíamos mencionado unas líneas más arriba, “el sistema nos reprime a todas“. Puede que esa represión no sea la misma dependiendo de los factores de diversidad y su combinación, tinpero sería totalmente absurdo pensar que precisamente porque un cuerpo leído hombre tiene privilegios otorgados por el sistema (a los que debe renunciar, repito), no está siendo a la vez discriminado, desempoderado y reprimido por ese mismo sistema. En estos artículos sobre feminismo y diversidad siempre se habla de los factores de diversidad y de cómo la sociedad margina más o menos a sus ciudadanos dependiendo del número de factores reunidos en sus individualidades, de cómo “la hembra es el sexo débil” o de cómo según tu sexo debes cumplir ciertos roles de género impuestos. Pero precisamente porque ya hay un constructo social sobre lo que debe ser una mujer y sobre lo que debe ser un hombre, las personas renuncian a sus diversidades y a sus personalidades para ajustarse al papel que la sociedad les dice que tienen que cumplir.

No pretendo y jamás pretendería justificar la discriminación, la desigualdad, la falta de respeto, la gota que colma el vaso, la falta de crítica al sistema, la excesiva normatividad, la necesidad de demostrar lo felices que somos viviendo en este sistema. No, es injustificable. tinA lo que llamo e invito, es a reflexionar que precisamente porque a los cuerpos leídos hombres (y no a todos) se les lee como hegemónicos, saltaremos a la yugular en cuanto veamos un atisbo de machirulismo, de patriarcado, de LGTB+fobia, racismo, xenofobia, discafobia, edaísmo… A lo mejor este tipo de personas jamás han entrado en contacto con el feminismo y los movimientos sociales igualitarios precisamente porque desde su posición y sus relaciones sociales hegemónicas nos interpretaba a nosotras como tres o cuatro mamarrachas violentas, agresivas e irrespetuosas. ¿Seremos nosotros quienes le demos la razón en cuanto le demos una patada de realidad en la boca? Tenemos todo el derecho a ser unas mamarrachas orgullosas de serlo, pero ciertas actitudes poco asertivas son prescindibles.

La cuestión es que hay múltiples formas de ser enormemente transgresoras sin la necesidad de ser violentas. Hay múltiples formas de convencer con nuestro mensaje de respeto, igualdad, derechos humanos, cosmopolitismo, feminismo, activismo… Y negar u obviar el sufrimiento o las represiones ajenas debido a los privilegios otorgados por una sociedad que no hemos escogido y que estamos trabajando por cambiar, no creo que sea justo. Evidentemente, y como dije al principio, mi crítica no pretende modificar ni cuestionar lo dicho por estos artículos, pero la reflexión de la represión del sujeto privilegiado es necesaria y realmente interesante, sobre todo, en el estudio de la pirámide de aceptación social. Una pirámide que por ejemplo contrapone si existe más igualdad social para un hombre gay o para un hombre transexual que para una mujer heterosexual, o la contraposición de la diversidad de género, la diversidad afectivo-sexual y la diversidad de sexo.

Contra los privilegios, concieciación.
Por la igualdad real y el respeto, acción.
Contra la violencia, prejuicios, estereotipos y el sufrimiento ajeno, activismo de corazón.

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