La maestría de la anti-heteronormatividad. De los castrati a los contratenores

bmowi4lfpEl ser humano, desde sus inicios hasta la actualidad, ha estado ligado a la producción de música y/o ritmos. Progresivamente, hemos ido perfeccionando diversos utensilios (metal, madera) utilizados a modo de instrumentos musicales hasta alcanzar las más finas y perfectas sonoridades siendo algunos éstos de cuerda, viento o de percusión… Mientras que al comienzo, la música se caracterizaba por sonidos monofónicos sencillos, progresivamente, fue adquiriendo mayor complejidad transformándose en polifónica. Con el transcurrir de los años, hemos ido consiguiendo desarrollar nuestra forma de crear música, sobre todo, en los últimos tres siglos, que han supuesto una transformación colosal en los aspectos armónico, melódico, estructural y rítmico, respecto de los anteriores. En dicha evolución de nuestra forma de producir y reproducir música, ha habido a lo largo de los siglos de historia numerosas polémicas por las estructuras, estilos, los temas y por ciertas formas de transgresión musical. Han sido estas transgresiones las que han dado lugar al avance creativo hasta llegar a la polémica música contemporánea.

Pero en este artículo, quisiera tratar uno de los fenómenos más espeluznantes y a la vez asombrosos, como es el de los llamados ‘castrati’. Es un fenómeno tan exitoso que, una vez desaparecido surge, a modo de sustitución, los llamados ‘contratenores’. Pero, ¿quiénes eran los ‘castrati’? ¿Por qué eran tan admirados y codiciados? El castrato (en plural castrati), era un cantante que en su niñez había visto sus testículos mutilados (lo que se denomina ‘orquiectomía’) para que en la edad adulta, pudiera mantener su voz aguda (por falta de hormonación y el no descenso de la laringe) pero con un tórax potente de adulto. La mutilación testicular se llevaba a cabo en niños que ya hubiesen demostrado habilidades en canto y a los que se entrenaba en la complicada técnica vocal. Tan preciados eran, que se estima que entre 1720 y 1730 más de 4.000 niños al año fueron castrados con el consentimiento de sus padres con la esperanza de evitar la situación de pobreza de sus familias. Esta práctica que se comenzó a realizar, según un archivo de la Fundación Juan March, a principios del XVI en España, felizmente desapareció a mediados del siglo XIX.

tinComo hemos dicho, entre el s. XVI y el s. XIX los castrati eran inmensamente valorados por sus voces conservadas y educadas estrictamente desde la infancia. Los maestros de mayor categoría exigían agilidad, dominio de la ornamentación, control respiratorio, expresión de los afectos y fusión de registros, por lo que quien se educaba con ellos, tenía el éxito prácticamente asegurado. Uno de los castrato más famoso en sus más de tres siglos de historia, fue Carlo Broschi, conocido más comúnmente por su nombre artístico: Farinelli (1705- 1782), quien triunfó ampliamente en las cortes de Europa destacando Italia, Londres y España. Es por ello, que su biografía ha quedado fielmente estudiada y reflejada en diversos artículos y libros, llegándose a realizar una película sobre el castrato.

Sin embargo, no debemos olvidar que los castrati surgen, entre otras cosas, debido a un machismo desenfrenado que no permitía a las (cuerpos leídos) mujeres educar su voz para ser cantantes, y por tanto, no se podían alcanzar voces agudas que complementaran a las voces graves (asociadas socialmente a ‘lo masculino’ o ‘lo viril’).

Mientras que, hace 200 años los castrati eran escuchados y apreciados porque sus cualidades vocales ejercían una gran fascinación en todas las clases sociales, ahora podemos preguntarnos: ¿Cómo respondería la sociedad ante una persona sexualizada, por ejemplo un hombre, con características que no se asocian habitualmente a su sexo y/o a su género? Es decir, ¿cómo respondería una sociedad ignorante e irrespetuosa ante un hombre con voz intensamente aguda y educada? Tristemente a día de hoy, muchas son las personas que no aceptan a las personas tal y como son. Es por ello que sospecho con bastante acierto a mi entender, que seguramente este tipo de personas se habrían mofado de los castrati, como lo suelen hacer de las personas LGTB+ para intentar ocultar sus propias inseguridades bajo el velo de la jerarquía discriminatoria. Y aunque siempre nos solamos referir a este tipo de personas presuponiendo su identidad de género hombre heterocisexual, en ciertas ocasiones aunque en muchas menos, también hay mujeres heterosexuales que presentan el triste mismo comportamiento. Actualmente se inculcan patrones heteronormativos (y cisexistas) a todos los (cuerpos leídos) hombres de nuestra sociedad. En cualquier caso, esta es una reflexión que surge sin contar con la aberración que supone mutilar a niños por ‘amor’ al arte.

Cuando a finales del siglo XIX se prohíbe la castración, la adoración por la voz del castrato no entra en declive, por lo que de este modo, se recupera la voz del contratenor, antiguamente utilizada desde el siglo XIII para complementar como contrapunto al canto del tenor en las melodías polifónicas (según una investigación sobre castrati y contratenores). La función del contratenor es utilizar la voz en tonos agudos, incluso con la utilización del falsete (que también ha sido educado para controlar la voz durante el mismo), comenzando su auge en las interpretaciones de las óperas barrocas. Uno de los contratenores más reveladores es Philippe Jaroussky, nacido en 1978, siendo una de sus características la técnica virtuosista de melisma para la interpretación de cantatas barrocas y ópera. Según La Terrasse, “este joven cantante, con el tono de un ángel y el virtuosismo del diablo maldito, ha entrado en el centro de atención en sólo unos pocos años como el nuevo gran talento vocal francés”.

Como curiosidad, decir que hoy no existen abundantes grabaciones musicales que las recuerden. Una de las grabaciones existentes es la de Alessandro Moreschi (considerado último castrato de la historia), que a la edad de 46 años (1904) cantaba “Oremus pro Pontefice”. Aunque pueda parecer que no tenía una gran voz, debemos tener en cuenta que el anterior castrato (Velutti) se había retirado 30 años antes que Moreschi y su educación únicamente se pudo basar en la literatura musical:

Quiero dedicar este artículo a mi hermano, Pablo Andoni Gómez Olabarría, que está estudiando un doble grado musical: Composición y Dirección de Orquesta. Quiero reflejar parte de mi admiración por su trabajo en este artículo, porque personalmente conozco pocas personas que disfruten y se dediquen tanto a la música clásica como mi hermano, además, con tanta maestría. Su esfuerzo ya está dando sus frutos, y estoy seguro, de que si sigue en el mismo camino con humildad y con orgullo, llegará a donde se proponga. No sé si sabe la suerte que tengo de que sea mi hermano, pero sí sabe ahora, que este artículo es en su honor.JOL25.2015

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4 pensamientos en “La maestría de la anti-heteronormatividad. De los castrati a los contratenores

  1. Me parece que tu blog necesita más tiempo mío del que pensaba. Yo, canto, pero la historia de la Música – ni idea -. Y de lo que no sé, no puedo comentar.

    Noa

  2. Gran artículo Marc, pero una cosa: sí que permitían a las mujeres cantar en el siglo XVIII; lo que no tenían permitido era cantar musica religiosa. Los castrati era para que conservaran su voz infantil. Te recomiendo escuchar el CD “Sacrificium” de Cecilia Bartoli, dedicado a los castrati.

    Sólo eso.

  3. Gracias Marc.. por ese excelente artículo y por darnos la oportunidad de escuchar a Philippe y a Alessandro, Felicidades para tu hermano… Le deseamos mucha suerte.
    Eugène, el belga de Monovar (Alicante)

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