‘El chico de las estrellas’ de @ChrisPueyo: superación y lecturas poéticas

bmowi4lfpHe de reconocer, no sin cierta vergüenza, que este libro ha sido la primera historia novelada sobre cultura y realidad LGTB+ que, llegando a mis manos, he leído. Si bien, es conocida mi predilección por la categoría del ensayo, no tanto queriendo demostrar sino viviendo la que creo que es mi pasión, el activismo y el desarrollo del discurso LGTB+Queer, me animé a leer el que posteriormente sería un gran descubrimiento. ¿Quién me iba a decir a mí, que aún tenía prejuicios escondidos detrás de la puerta del desván? Pues sí, efectivamente; reflexionando sobre las diferentes formas de escribir, me encontré presuponiendo que las historias noveladas LGTB+ se caracterizarían por ser cursis, pregoneras del amor romántico con el príncipe que trota en su blanco corcel e historias fantásticas en las que perderse sin una clara intención de obtener una conclusión final, una reflexión.

Evidentemente, no podría estar más equivocado. Y este libro, que no es libro sino arte, es el producto de los esfuerzos de su autor Christian Pueyo por conseguir una vida mejor, más feliz, más diversa. Siendo así y con emociones twitterque se entrelazan, este libro es el típico texto que leería escuchando canciones de Glee tales como Breakaway (porque el libro te hace soñar sin que sientas que huyes de nada) o Thousand Years (por el inevitable grito de juventud, inocencia, quizás incluso ingenuidad y la lucha contra una sociedad que nos patologiza por quienes somos y/o lo que deseamos). Sin duda, Glee es un gran complemento para la construcción de identidades de género afectivo-sexualmente disidentes (por mucho que dicha serie necesite una critica anti-capitalista).

Y es en estos momentos, cuando comienzas a percibir que fundir dos mentes en una es tan maravilloso como cuando se funden dos cuerpos para intentar hacer uno. El autor, que además es evidente que tiene vocación para la escritura, ha logrado de una forma muy inteligente e innovadora, contar su historia de la forma en que podría haber sido nuestra; me explico. Él no utiliza nombres convencionales, nos habla de ‘El chico de las estrellas’, de ‘La arquitecta de sonrisas’, ‘La chica del reloj de pulsera’ y ‘La dama de hierro’ (que no es otra que su abuela), y al acabar el libro podríamos decirles que les conocemos sin conocerles, nuestras mentes casi se funden y no sabemos cómo; a ése don se le puede llamar acertadamente ARTE. Y en el fondo, creo poder afirmar que todas nosotras podríamos ser en cierta medida gente de las estrellas: iluminadas y no estrelladas, si nos dedicamos a lo que amamos de verdad; todas podemos tener arquitectos de felicidad a nuestro alrededor, sólo tenemos que fijarnos bien y no acomodarnos en un estado de inmovilidad perpetua.twitter

Este libro, que me leí en tres días y no fue menos porque lo comencé un día laboral por la tarde, me provocaba las ganas de dejar de trabajar para dedicarme a leer, a disfrutar sumergiéndome en la emoción de la lectura de la superación de otra persona; poder sobreponerse a la adversidad y conquistar tu mundo es algo que tenemos que hacer más a menudo de lo que nos gustaría y sin embargo, este libro es un ejemplo perfecto de esto mismo. Es por ello, sin duda, que os recomiendo leeros ‘El Chico de las Estrellas’, porque los convencionalismos y las normatividades nos aburren, nos acosan, nos impiden ser, nos impiden gozar felices siendo quienes somos. Y al fin y al cabo, como optimista que soy te diré que siempre queda lugar para la esperanza.

Tiene aún más mérito, sabiendo que es el primer libro del autor, Christian Pueyo, con esa ‘H’ intercalada que tanto le gusta a él, tal y como dice en el libro. Con la emoción a flor de piel de aquella persona que cuenta cómo fue la liberación y la visibilización de su identidad, con ese placer que se siente cuando se aleja progresivamente el sufrimiento que produce vivir una identidad que no te corresponde pero la fuerzas por miedo al rechazo y por la opresión de la norma, Christian rompe incluso los moldes de los libros marcando en negrita las palabras y momentos clave, utilizando contrastes en el tamaño de las letras, incluso desafiando la gramática siendo que un capítulo lo escribió sin utilizar ni una única mayúscula. Él supo que a veces hay que rebelarse contra la imposición de la hegemonía para ser quien se es, y por ello, esa visceralidad emocional semi-controlada nos llega a nosotres a partir de este magnífico libro que ha logrado escribir. Lo recomiendo TOTALMENTE. ¡Mi más sincera enhorabuena!30

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