¿Quién es nadie para juzgarme? LGTB+fobias e inclusiones en la iglesia católica

bmowi4lfpOtro de los libros que en mis manos ha caído es ‘¿Quién soy yo para juzgarlos?’ de Sebastián Medina (nombre ficticio por las razones que expondremos a continuación). Sin duda es un libro fascinante, puesto que, aunque no recoge todos los testimonios de toda la jerarquía (desde la base hasta la cúspide) eclesiástica española, sí recoge testimonios muy interesantes sin cesura sobre la homosexualidad, publicados sin dar nombres para poder ser transcritos. Si bien en este libro existen sesgos (la falta de testimonios de fieles no pertenecientes a la jerarquía, los testimonios de las mujeres creyentes, la falta de debate en profundidad sobre otras identidades como la bisexual o la transexual), es un libro totalmente abierto a que se realicen investigaciones posteriores al respecto. Como he dicho, Sebastián Medina es un apodo debido a que el autor traslada al papel las consultas sobre homosexualidad hechas a diferentes clérigos de la amplia geografía española, sin censura, dándonos una visión de ‘lo que verdaderamente piensan’ estas personas. Para quienes deseen ahondar en el tema, más allá de este libro, tengo un artículo sobre ‘Catolicismo LGTB+’ en La Realidad Escondida.

Muches persones LGTB+ y no LGTB+ obtenemos de ‘LA IGLESIA’ como institución las caras más duras de la LGTB+fobia, exponiendo prejuicios, estereotipos, siempre abanderada a favor de las desigualdades y de las injusticias; al menos, en nuestro país y respecto de estas identidades. Sin embargo, Sebastián Media, incluso cuando entrevista a curas de diferentes congregaciones (desde el Opus Dei hasta los jesuitas pasando por los seculares y otras agrupaciones), y aunque muches son abiertamente LGTB+fobes, se dan numerosos debates donde se cuestiona abiertamente la doctrina de la iglesia, en este caso, incluyendo a personas LGTB+.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos, que las entrevistas LGTB+fobas ya podemos imaginárnoslas: hay testimonios donde se vincula la homosexualidad a la pederastia, donde se la nombra como enfermedad, donde se la relaciona con ‘grandes males pecaminosos’ como el divorcio o el aborto voluntario… Evidentemente, la pederastia debe estar condenada y ninguna relación tiene con la homosexualidad de forma innata, las identidades LGTB+ no son ninguna enfermedad, y ni estas identidades, ni el divorcio ni el aborto deberían ser pecado. Pero la cuestión está en centrarnos en las entrevistas que sí se abren a la inclusión activa de las personas LGTB+ (o por lo menos, de momento, L y G).

twitterDe entre ellas podemos destacar que quienes defienden a LGTB+s dentro de la iglesia y mediante su mensaje, reivindican que ‘Dios es amor’ y que ‘Jesucristo nos animaba a amarnos como hermanos’. También era muy reivindicado el hecho de que Dios nos hubiese hecho tal y como quería que fuésemos, también con nuestra identidad diversa. En cualquier caso, es prioritario destacar que el hecho de tener fe no implica una jerarquía, una discriminación ni una fobia; tener o no tener fe, depende de cada cual; lo que hay que condenar no es la fe, sino la desigualdad, la discriminación y la manipulación de los mensajes radicales de amor que hizo Jesucristo y fueron malinterpretados. El hecho de que creamos o no en Dios, en lo que dice y deja de decir la Biblia, no justifica el que nos discriminemos entre nosotres.

A pesar de ello, creo que uno de los errores fundamentales del libro (a pesar de ser un acierto la investigación del tema y la metodología de la misma) es la persistente estigmatización de aquellas personas que deciden alejarse de la monogamia de forma voluntaria y con respeto a les demás. Esta estigmatización se hace en la introducción de la identidad de Sebastián Medina (en relación a su pareja), siempre asegurando que son ‘fieles’ y ‘no promiscuos’. Aunque pueda parecer estereotipado, no asombra ver cómo un creyente disiente y critica la promiscuidad; sin embargo, una promiscuidad o un poliamor respetuoso que no produce daño alguno para les integrantes de esas relaciones, no debería ser víctima de la campante LGTB+fobia de nadie.

twitterEs curioso, como LGTB+fobes o inclusives con la comunidad LGTB+, las personas a las que se entrevista y con las que se debate, ven desde diferente perspectiva el hecho de que Sebastián trabaje en un colegio religioso. Hay quienes le dicen que debería dejar fulminantemente su trabajo, por ser un colegio religioso aunque concertado de Sevilla, incluso aunque no de la materia de religión. Por otro lado, las personas con mayor tendencia a la inclusión o las menos rígidas dentro de su LGTB+fobia, o bien expresan que lo mejor es vivir la identidad en silencio, o bien expresan que deberían preservar el trabajo, o bien ambas por igual. Y muy relacionado con este tema, tristemente vemos como es en muy pocas ocasiones cuando se acepta su vida orgullosa con una pareja de su mismo sexo, en relación con su trabajo de maestro, desde la jerarquía eclesiástica española. La mayoría de testimonios abogan por una vida en soledad de castidad estricta, lo que supone una regresión anti-natural a los patrones antisociales y un fomento de una ‘asexualidad’ forzada.

Sin duda, este libro es un gran acierto por todo el contenido que revela,
pero no cabe duda de todo el trabajo que nos queda por hacer.
Y es el momento de hacerlo. Y contamos CONTIGO para hacerlo. Únete a la causa,
tengas la identidad que tengas, y lucha por la igualdad. Es el momento.

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