‘Adiós, Chueca’… Aunque depende de cómo lo mires

cabmowi4lfp2Cuando logré adquirir a primeros de Junio el libro ‘Adiós, Chueca’ de Shangay Lily, lo tenía totalmente claro. Iba a ser un libro reivindicativo, anticapitalista, anti-normativo, disidente y de denuncia. Y no defraudó. El libro póstumo de Enrique Hinojosa, su nombre de esclavo según el propio Shangay, se divide en un prólogo (‘Nos tienen miedo’), tres capítulos y cinco anexos de 332 páginas. En él pueden encontrarse términos y expresiones propios del autor como ‘gaypitalismo‘, ‘marca gay’ o ‘burgaysía’. Y aunque hubiese muchos que se desprendiesen de la imagen que daba Shangay, es un libro que merece la pena ser leído.

Si bien la crítica va dirigida al capitalismo LGTB+, se podría decir que este último factor es meramente casual dada la experiencia de vida del autor, ya que la crítica mordaz va enfocada contra el capitalismo a todos los niveles. Lily, que se reivindica como primera Drag Queen de España (hay quien dice que no lo fue), narra la historia de cómo creó sus fiestas para homosexuales y junto a ellas, la famosa revista LGTB+ ‘Shangay Express’ con su socio Alfonso Llopart. Shangay Lily se mantuvo firme en la reivindicación por la igualdad. Según cuenta el libro, Llopart manipuló, sectarizó e hizo cómplices a unos cuantos interesados, apostando el presente y el futuro de la comunidad LGTB+ para tener beneficios máximos con costes mínimos. Vamos, lo que es un capitalista de libro. Shangay-Lily_PLYIMA20160412_0003_4Y entre los interesados, por ejemplo, se cita a Pedro Zerolo como monopolizador de la política LGTB+ en el PSOE. Y nada justifica lo que Llopart consiguió, monopolizar todo el ‘negocio’ LGTB+ del barrio de Chueca, pero es que al despótico activismo de Shangay Lily en muchas ocasiones, le podían las formas.

Existen reflexiones jugosas e imprescindibles que podremos obtener si leemos detenidamente el texto. Como que, evidentemente, es preferible encerrarse en un gueto (Chueca) a recibir pedradas por cada calle (estamos hablando de los ochenta y los noventa, principalmente). Siguiendo las reivindicaciones y consiguiendo la igualdad REAL, el gueto debería ir desapareciendo poco a poco para vivir las identidades LGTB+ vivas donde vivas. Recordemos que casi la totalidad de personas LGTB+ del mundo, viven FUERA de Chueca (¡incluso de Madrid!).

Si bien el ensayo está muy novelado, ya que es el relato de la vida del autor (auge, meseta y caída), no deja de sorprender cómo critica y retuerce a amigos y enemigos, a capitalistas y anticapitalistas, a LGTB+s y a QUEERs por igual. Mientras que hace pedagogía diferenciando travesti, transformista, transexual y Drag, critica a todos los capitalistas por haber hecho negocio con sus ideas (Llopart y su pareja, Zerolo, Cogam, FELGTB…), critica a quienes no le apoyaron cuando esto pasó, critica a LGTB+s por ser identitarios, critica a QUEERs por disolver las etiquetas; y todo ello mientras sigue citando ‘Orgullo gay’ o ‘Matrimonio gay’. Evidentemente, las opiniones son como el culo, todos tenemos una, pero sus ataques indiscriminados y prepotentes provocaban más rechazo que convicción. Y la igualdad se consigue de forma transversal a todas las identidades, trabajando para visibilizar y convencer. Un lenguaje violento o la violencia simbólica, nunca podrá transformarse en la igualdad que queremos.Shangay-Lily_PLYIMA20160412_0003_4

Shangay sí, fue una persona necesaria en la historia, reivindicativa, se partía la cara por su comunidad. Aun así, quien arrastra su pasado a su presente con esa carga tan dura y tan pesada, sólo puede provocar que su obra se convierta en un vómito contra toda persona que le haga un mínimo de frente. No digo, en ningún momento, que Shangay no tuviese motivos para luchar, para protestar, para convencer, pero seguramente, otro lenguaje habría dado lugar a otras formas, lo que habría dado lugar a mayor peso en la conciencia colectiva, que era al fin y al cabo, lo que se buscaba.

Ahora, lo único que podemos hacer como sociedad es reflexionar y tratar de seguir el camino de las reivindicaciones por la igualdad real. Unas reivindicaciones que deben ser apartidistas (que no apolíticas), unas reivindicaciones que deben ser transversales a todas las diversidades. ¿Cómo conseguiremos visibilizar, reivindicar y defender una disidencia digna y valiente? Seguiremos trabajando en ello.

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