Una verdad que a veces olvidamos: #ItGetsBetter

bmowi4lfpQuienes me conocen, saben que me encanta la lectura; tuve la suerte de que en mi cumpleaños me regalaran tres libros. Vorazmente me leí los dos primeros y ya empecé el tercero, llamado “El amor del revés”. Este libro se define como ‘la historia de un camino de perfección que trata de poner al descubierto, sin clichés y sin moralismos, la intimidad desnuda de alguien que de repente se siente apartado de las normas sociales y trata de sobrevivir entre ellas.‘ Ésta, que es la autobiografía de Luisgé Martín contada por sí mismo como experiencia de superación, no deja de lado el sufrimiento de un quinceañero en el año 1977 que se da cuenta de su homosexualidad.

Creo que podemos afirmar que mientras haya heterocisnormatividad, seguirá habiendo sufrimiento de las personas LGTB+, principalmente en las primeras etapas de la vida (y en las últimas, donde somos más vulnerables). Es por ello, que en este artículo me gustaría contar una historia negativa y una experiencia positiva, ambas tan reales como yo misme, y recordar por encima de todo, que It Gets Better. Quiero dedicarles también este artículo a mis amigos de It Gets Better España, debido a que son muy currantes, tienen mucha ilusión y hacen del mundo un lugar más igualitario. Para quienes deseen seguirles, aquí tenéis su FACEBOOK y su TWITTER.


twitterQuienes deseen evitar la historia triste o negativa, os pido que vayáis hasta la siguiente línea continua. Esta historia es meramente autobiográfica, es parte de mi vida y de mí misme. Pero leyendo El amor del revés recordé la historia y para mi contarla resulta de algún modo una forma de narrar mis experiencias, de las que otres pueden aprender.

Recuerdo una tarde cualquiera. Me pasa como a Luisgé, el autor del libro. No recuerdo todos los detalles, pero recuerdo el sentimiento. Mi novio siempre dice que cada persona es una suma de recuerdos, y cada recuerdo está asociado a una emoción concreta. Fue una tarde cualquiera de fin de semana. No recuerdo bien el mes que fue, pero sí recuerdo que no hacía ni demasiado frío ni demasiado calor; vestía una sudadera de esos malditos entretiempos en los que nadie sabe bien qué ponerse.

También recuerdo a mis amigos. O los que creía que eran mis amigos, a veces dudo de si lo eran, a veces no dudo porque en el fondo, sabía la respuesta. Mis amigos bebían para divertirse, yo bebía para no tener que pensar. Una (o dos) litronas por cabeza, en unas escaleras, en un escondite poco escondido de Madrid. Tal y como aquel chaval de 15 años de 1977, yo ya sabía qué orientación sexual tenía por aquel entonces, lo terrible era pensarlo, querer nombrarlo y no atreverse. Y eso sin contar la presión heterosexualizadora y el forzarte a vivir de una forma (hiper)masculina, o lo que para tí era (hiper)masculina, o lo que tú creías que era masculino por aquel entonces… no fue precisamente algo agradable.

Sé lo que pensarán algunes. No me avergüenzo, todes tenemos historias peores y mejores; esta es (parte de) la mía. Recuerdo un momento de la noche (después de horas atardeciendo) en la que necesitaba un respiro, no podía aguantar esa actuación un segundo más. La paranoia del ‘¿Lo habrán averiguado y no me han dicho nada?’ latía en mi sien. Me fui diciendo que iba a orinar ‘por ahí’, era una excusa. Recuerdo alejarme un buen trecho, apoyarme contra un árbol y pensar ese ‘¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Cambiará esto algún día?’. Pero lo peor estaba por llegar. El sentimiento de soledad, ya en vena por esa sensación de no encajar durante tanto tiempo, vio su cenit cuando descubrí que no sólo mis amigos se habían olvidado de mi, sino que se habían ido sin avisarme. No pude ni llamarles ni escribirles (un sms, claro), pero si una canción me describió en ese preciso momento, fue:

En cualquier caso, no os preocupéis: IT GETS BETTER. Creed en ello tanto como yo.


Al igual que el autor, mi vida cambió, y mucho, y para bien. Para el autor pasaron 29 años hasta 2006, cuando se casó ‘con un hombre en una ceremonia civil ante ciento cincuenta invitados, entre los que estaban mis amigos de la infancia, mis compañeros de estudios, mis colegas del trabajo y toda mi familia‘ tal y como cuenta él mismo. Yo puedo decir que acabo de cumplir 25 años, estoy empezando el cuarto dentro del activismo LGTB+ y no puedo ser más feliz siendo yo misme.

Este artículo viene a colación del libro de mi cumpleaños y la mención a mis amigues de IGB España, pero igualmente quiero decir bien alto lo mismo que elles: IT GETS BETTER, es decir: TODO MEJORA. ¿Quién me iba a decir que a día de hoy fuera a tener tan buenes (y distintes) amigues? ¿Quién me iba a decir que iba a tener relaciones tan sanas y tan poco tóxicas? Aprender de los errores y de las experiencias es vital para construir un mundo mejor; ser una mejor persona, dedicarte (remuneradamente o no) a lo que más te gusta es igual de importante. Pero desde luego, quien apuesta por ser valiente, por luchar, por ser él/elle/ella misme, se visibiliza y allana y mejora el camino para las siguientes personas LGTB+ que quieran seguirlo. Y a día de hoy, quien (se) trabaja, quien se esfuerza, gana mucho para sí misme y para les demás. Por eso os invito, os animo a uniros a las asociaciones LGTB+, participad en ellas, ayudad a desterrar la LGTB+fobia y todas y cada una de las discriminaciones.tin

Recordad: No paréis de creer ni de crecer, nadie es quién para deteneros ni frenaros. No ceséis de luchar por lo que os importa, sed felices o intentad serlo siendo quienes sois, descubríos, experimentáos, deconstruiros. No os voy a engañar, salir del armario es duro, y debéis hacerlo cuando creáis estar preparades, pero yo nunca me sentí del todo preparade, y al final, no fue en las mejores condiciones, pero desde luego, no fue por mis padres, quienes me apoyaron plenamente en todos los aspectos. Es por ello que os animo a luchar visiblemente por vuestra realidad. Y englobando todo lo dicho, si de algo podemos estar segures, es que una buena decisión, es unirse a It Gets Better España.

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2 pensamientos en “Una verdad que a veces olvidamos: #ItGetsBetter

  1. Pingback: “QUIÉRETE MUCHO, MARICÓN”: una lectura imprescindible hacia el empoderamiento – La realidad escondida

  2. Que razón tienes, no es fácil romper, pero es más difícil aguantar bajo una máscara, porque cuando aguantas pierdes, mientras que cuando alguien rompe, gana, siempre, seguro. Enhorabuena, por lo que haces, vives y luchas

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