Un activismo imperfecto: las invisibles luchas de poder

CHANGECuando hablamos de activismo… ¿Qué es lo que entendemos? Esa palabra posee, entre otras cosas, un amplio abanico de interpretaciones asociadas directas e indirectas. A mi entender, más allá de definiciones exactas, activismo es duro trabajo para alcanzar un fin, activismo es disconformidad, son ganas de cambiar una realidad o una parte de dicha realidad, activismo es formación e información, activismo es compromiso, activismo es específicamente movilizarse para realizar un cambio. Pero para ser más precisos, la definición de la RAE de activismo es: “dedicación intensa a una determinada línea de acción en la vida pública”. Si reflexionamos sobre lo dicho, no podríamos decir con certeza si “activismo” se podría definir como una palabra más próxima a la realidad ‘izquierdista’ o a la ‘derechista’ (aunque suene absurdo y parezca que estemos creando una nueva dicotomía). También deberíamos tener en cuenta que depende únicamente de cada persona de forma individual de realizar un “buen activismo” o un “mal activismo”. Ésto, entre otras cosas, no depende únicamente de la calidad del activismo sino de las razones por las que se realiza éste. Como escribo y reflexiono inevitablemente desde mi perspectiva, comentaré el caso específico del activismo LGTB+ que puede extrapolarse a otros activismos (como por ejemplo, el político). Sigue leyendo

El virus que nunca debimos ser. La evolución del ser humano que acaba consigo mismo

bmowi4liiaa0qfp (1)Aunque en ocasiones nos cueste reconocerlo, el ser humano es un ser vivo que siempre perteneció al reino animal, y que por cierto, desciende de un antepasado común con el mono única y exclusivamente. Al igual que muchos animales como los osos, los cerdos, los perros o las tortugas (y otros no nombrados), el ser humano es omnívoro, es decir, es capaz de ingerir tanto plantas como la carne de otros animales. El ser humano se caracterizaba por ser un mamífero, vertebrado, de sangre caliente, con pelo corporal… pero hay quienes creen que ha dejado de serlo, hay quienes creen que se debería redefinir el concepto que se tiene de “ser humano”.

A pesar de las guerras, las enfermedades, los desastres naturales… las llamadas ‘desgracias’ para el ser humano no contra-restan el aumento de población mundial en un mundo ya sobrepoblado. Ésto refuerza la teoría de que aunque el ser humano sigue siendo un mamífero, también podría ser definido como virus que se multiplica sin control ni conciencia. Actualmente, la población mundial es aproximadamente de 7.200 millones de personas en el 2014, un 2’16% más que en 2011 que había aumentado respectivamente casi un 5% con respecto de 2008 (enlace). Lógicamente, la acción del ser humano repercute en la vida de todo el planeta, por lo que científicos hablan con cierta seguridad de que una “sexta extinción” está por venir, aunque se desconoce cuándo va a ocurrir. ¿Dentro de 50? ¿Dentro de 75? ¿Cuándo va a explotar la burbuja de la sobrepoblación? Sigue leyendo