¿Quién es nadie para juzgarme? LGTB+fobias e inclusiones en la iglesia católica

bmowi4lfpOtro de los libros que en mis manos ha caído es ‘¿Quién soy yo para juzgarlos?’ de Sebastián Medina (nombre ficticio por las razones que expondremos a continuación). Sin duda es un libro fascinante, puesto que, aunque no recoge todos los testimonios de toda la jerarquía (desde la base hasta la cúspide) eclesiástica española, sí recoge testimonios muy interesantes sin cesura sobre la homosexualidad, publicados sin dar nombres para poder ser transcritos. Si bien en este libro existen sesgos (la falta de testimonios de fieles no pertenecientes a la jerarquía, los testimonios de las mujeres creyentes, la falta de debate en profundidad sobre otras identidades como la bisexual o la transexual), es un libro totalmente abierto a que se realicen investigaciones posteriores al respecto. Como he dicho, Sebastián Medina es un apodo debido a que el autor traslada al papel las consultas sobre homosexualidad hechas a diferentes clérigos de la amplia geografía española, sin censura, dándonos una visión de ‘lo que verdaderamente piensan’ estas personas. Para quienes deseen ahondar en el tema, más allá de este libro, tengo un artículo sobre ‘Catolicismo LGTB+’ en La Realidad Escondida. Sigue leyendo

Se acabaron los cuentos de hadas. Ni príncipes ni princesas

bmowi4lfpCuando pensamos en el llamado amor romántico… ¿Qué es lo que pensamos? O mejor dicho, ¿qué construcción socio-cultural impositiva hemos aceptado como ‘lo normal’, ‘lo natural’ o ‘lo cotidiano’? Antes de ‘queer’izarnos tanto, me gustaría que reflexionásemos que el activismo como tal (sin mayores etiquetas) siempre nos favorece y nos fomentará una insumisión y un inconformismo más que necesario en (casi) todos los ámbitos de nuestras existencias individuales y colectivas. Evidentemente, la construcción de lo que llamamos ‘amor romántico’ no iba a ser diferente. Sigue leyendo

El enemigo nº1 de la sociedad: ¡¡La persona que se quiere a sí misma!!

bmowi4liiaa0qfp (1)El ser humano por definición, basa en su conocimiento (y a veces en su desconocimiento) y en su experiencia sus diferentes formas de actuar, de vivir, de existir. Nuestro conocimiento (o nuestra falta de) inundan nuestra vida y nuestra realidad, en ocasiones nos dan libertades y en ocasiones nos restringen la misma. No debemos olvidar que actualmente decir lo que se piensa y pensar lo que se dice es una tendencia decadente. Pero más que criticar a ciertas personas, o mejor dicho, personalizar las críticas mismas, a mí me gustaría cuestionarme el porqué de esta tendencia decadente, el porqué del miedo a ser fiel a lo que se piensa y el porqué de un abandono de la reflexión y de la búsqueda de información antes de comunicar una idea, denunciar una situación o incluso convencer de una ideología. Ello se explica porque buscamos siempre lo que creemos que los demás quieren que seamos para ser aceptados, precisamente para los demás por la imagen que transmitimos, incluso en ocasiones, aunque eso implique auto-reprimirnos, pudiendo llegar a dejar de ser nosotros mismos en situaciones especiales. También tenemos que tener en cuenta que el ser humano como ser racional, no deja de tener posturas interesadas, y si podemos adoptar una postura temporal en beneficio propio, aunque no seamos nosotros mismos… ¿por qué deberíamos renunciar al beneficio que se nos ofrece? Sigue leyendo