Destino, Lisboa. Una ciudad que enamora

El Lunes 07 de JuLio, me embarqué a mi primer viaje solos con mi novio, sin saber bien lo que me esperaba. Estaba emocionado y llegué casi dos horas antes a la estación “por si acaso”. La verdad es que poco dormí esa noche, contando también con el frío invernal del climatizador del tren nocturno que nos llevaba a la ciudad. A pesar de la falta de comodidad, llegamos a Lisboa (una hora tarde, por cierto) a las 8.30 h del Martes. Realmente no nos sentíamos fatigados ni agotados como para no disfrutar de ese día allí, por lo que decidimos ir directamente al albergue para continuar nuestro día.

P1040147Tras dejar las maletas en la habitación, visitamos la catedral de Sé, que a pesar de ser austera, no dejaba de ser bonita y un lugar donde resguardarse del intenso calor del día. Tras visitarla, continuamos por el castillo, tan bonito por fuera como por dentro. El castillo no consta de obras artísticas, de ornamentos ni decoraciones, pero las murallas, las almenaras y las vistas hacen al ‘Castelo de São Jorge’ un lugar único para contemplar la ciudad misma. Desde sus puertos hasta sus calles céntricas, Lisboa cuenta con un aire especial que no es ni pueblo ni ciudad, como si fuese una villa de tradición perpetuada en el tiempo. Sigue leyendo

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