De “cis”es, “trans”es, y otras enrevesadas confusiones

BmOwI4LIIAA0QFPEl activismo LGTB+ tiene muchos campos en los que se puede y se debe investigar actualmente. Algunos campos son de desarrollo personal e individual o afectivo-sexual y social. Otros campos son de activismo práctico en el que las personas LGTB+ se empoderan, reivindican sus etiquetas (o algunxs luchan contra ellas), crean el sentimiento de comunidad, crean discurso propio y colectivo, defienden su libertad reprimida y la de lxs compañerxs. Y en mi opinión, hay un tercer campo que es el activismo teórico, donde se desarrollan los discursos, las etiquetas, el posicionamiento ante ciertos temas de actualidad, la dialéctica misma, donde se reflexiona sobre ‘lo establecido’ y lo que aún no ha sido establecido… Ya nos guste más un campo que otro, o pequeñas secciones dentro de campos específicos, lo primero que debemos asumir en el activismo LGTB+ es que:

  1. Debemos comprender que los derechos LGTB+ son derechos humanos universales y por ello deben ser firmemente defendidos, ya se entienda o no la realidad colectiva o individual de esta comunidad.
  2. No debemos imponer nuestra visión sobre lxs demás porque podemos estar equivocadxs. De hecho, imponer tu visión de la realidad ya es un error en sí mismo.
  3. Estemos o no realmente equivocadxs, nunca dejar de aprender de lxs demás, ya que nos pueden aportar una realidad diferente que cambie nuestra perspectiva o que nos reafirme en la nuestra.
  4. No reprimir en ningún momento a la persona compañera (aún más), ya que el colectivo LGTB+ es una comunidad establecida pero tremendamente reprimida que en el mejor de los casos no ve vulnerados sus derechos porque “la persona heterosexual no lo desea”.
  5. Por encima de todo, el respeto. Desde el momento en el que una persona siente una etiqueta como suya, con su propio significado, esa etiqueta será suya y de nadie más. Puede que esté utilizando una etiqueta que para unxs signifique una cosa y para otrxs otra, pero si así lo creemos, podremos decidir o no, reflexionar sobre las etiquetas y sus significados, con la persona que asume la suya, pero JAMÁS poniéndola en duda.30

Hace relativamente poco me encontré unxs usuarios de twitter mofándose de mi forma de entender la “clasificación” de identidades de género y mi propia identidad de género. Curiosamente no se atrevieron a mencionarme, pero más que malgastar mi tiempo en auto-reprimirme, me gustaría reflexionar el por qué. Es, a mi parecer, perfectamente obvio que lo que hagan o dejen de hacer lxs demás no es de mi incumbencia, y aunque sí lo fuera, no voy a dejar de ser yo mismo por “lo que digan lxs demás”. Si bien mi visión de las identidades de género pudiera ser algo simplista, actualmente existe una asombrosa transfobia tanto hacia las personas transgénero, como a las transexuales, como a las intersexuales. Es por ello que prefiero sensibilizar a la sociedad heterosexual o LGB+ en mi concepción del género, y después que ahonden en la corrección de sus definiciones y sus esquemas, antes que romper una realidad a patadas y luego no saber cómo reconstruirla adecuadamente. Puede que algunas personas sean más o menos agresivas en su discurso, pero éste es el mío y sin una reflexión de calidad ajena o propia, mis expectativas de cambio son nulas.tin

Últimamente, en el activismo LGTB+ se ha estado hablando mucho de los prefijos “trans-” y el más que reciente “cis-“. Cuando se hablaba de transexualidad y cisexualidad, parecía bastante claro (una vez explicado) su significado y su aparente antagonismo binario. Bien es cierto que posteriormente aparecieron las categorías/etiquetas “transgénero” y “cisgénero”. Como siempre suele ocurrir, la ruptura del binarismo da mucho que reflexionar y que debatir. Es precisamente la reflexión, la creación o la integración de discurso lo que nos hace avanzar en materia de derechos humanos LGTB+. Para ahondar en la reflexión de las identidades de género, primero debemos preguntarnos: ¿Cómo definimos “cis” y cómo definimos “trans”? Aunque la RAE las defina así:

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Tanto en materia de género como en identidades de género, “cis” viene a significar “del mismo lado” o “mismo que” y “trans” viene a significar “del lado contrario” o “distinto que”. Si es algo que nos ayuda en la definición y en la etiquetación de lo que somos, no veo el problema de utilizar dichos prefijos (reconociendo la utilidad de las etiquetas), pero recordemos que no debemos enloquecer entre definiciones y realidades. Nuestros esquemas mentales son meramente nuestros, a pesar de la necesidad de mantenernos en la disconformidad de la “ignorancia” para no dejar de aprender nunca. Ya habiendo definido y entendido los prefijos, estudiemos las palabras que los portan:

  • Cisexual: persona que se encuentra cómoda con el sexo con el que nació. No involucra de ninguna forma la identidad de género. Cisexual es un macho que se encuentra cómodo con su genitalidad masculina, una hembra que se encuentra cómoda con su genitalidad femenina, una persona hermafrodita que se encuentre cómoda con su doble genitalidad o una persona intersexual que se encuentre cómoda con su sexo. No debemos confundir “macho/hembra” con el machismo, puesto que estos términos se refieren únicamente al sexo de nacimiento.
  • Transexual: persona cuya identidad de género es “la contraria” entendiéndolo desde el punto de vista del binarismo de género, es decir, una persona que ha nacido con genitales masculinos al que le impusieron la identidad de género hombre y se siente mujer o una persona que ha nacido con genitales femeninos a la que le impusieron la identidad de género mujer y se siente hombre. La transexualidad es una identidad de género que implica el deseo de una reasignación de sexo si aún no se ha realizado, para que el sexo coincida con la identidad de género de la persona impuesta por la sociedad.
  • Cisgénero: persona que se encuentra cómoda con la identidad de género que se le impuso al nacer. No involucra de ninguna forma el sexo con el que se nació. Cisgénero es una persona a la que le impusieron “identidad de género hombre” y se siente cómodo con la etiqueta “hombre” o una persona a la que le impusieron “identidad de género mujer” y se siente cómoda con la etiqueta “mujer”. Generalmente, la identidad de género impuesta viene dada por el sexo de nacimiento, es decir, se presupone que si un bebé nace con genitales masculinos tendrá identidad de género hombre, y si un bebé nace con genitales femeninos tendrá identidad de género mujer.
  • Transgénero: persona cuya identidad de género es “la contraria” entendiéndolo desde el punto de vista del binarismo de género, es decir, una persona que ha nacido con genitales masculinos al que le impusieron la identidad de género hombre y se siente mujer o una persona que ha nacido con genitales femeninos a la que le impusieron la identidad de género mujer y se siente hombre. La diferencia entre la transgeneridad y la transexualidad es que las personas transgénero sí son cisexuales mientras que las personas transexuales no.

BmOwI4LIIAA0QFPHabiendo definido y comprendido estas cuatro etiquetas según la identidad de género que se posea, es cuando más hay que incidir en la separación completa entre sexo y género. No es que el sexo no tenga relación con el género (y viceversa), sino que los conceptos son radicalmente diferentes. Por otra parte, también quiero incidir en que esta es mi forma de entender el género y las identidades de género. Únicamente tomaría en consideración argumentos alternativos de calidad, que pongan en tela de juicio mi esquema mental de lo descrito. Ello fomentaría la elaboración de un discurso más profundo que me haga contemplar otro tipo de realidades que hasta ahora no he incluido y/o descrito ya sea por ignorancia o desconocimiento. En cualquier caso, y habiendo asumido esto, ahora podremos comprender a las personas transexuales en su género, sexo y expresión de género, transgéneros cisexuales, al igual que la existencia de cisgéneros cisexuales.

Es evidente que cada persona puede etiquetarse o desetiquetarse de lo que quiera (le pertenezca o no la(s) etiqueta(s) en cuestión). En ocasiones lo que buscamos es explorar, definir y/o delimitar nuestro “yo”, ya sea para reforzarnos en nuestra identidad o para romper barreras internas. Tras el crecimiento personal y colectivo, nosotrxs de forma individual podremos deshacernos o no de nuestra etiqueta, según lo creamos necesario o no, puesto que gozamos de esa libertad. Y por encima de todo, no sólo no tenemos por qué dar explicaciones a nadie de qué hacemos y por qué lo hacemos, sino que debemos garantizar el máximo respeto a los demás por sus creencias y reivindicar el máximo respeto a nosotrxs mismxs por lo que somos, más allá de fanatismos insensatos.

Yo soy quien quiero ser
Y te animo a que tú también lo seas

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4 pensamientos en “De “cis”es, “trans”es, y otras enrevesadas confusiones

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  4. Desde mi modesta opinión la transexualidad y trasgenero son dos identidades diferenciadas. La primera Hace referencia a la identidad Sexual o la segunda a la identidad de género. Así al menos lo ven las personas transexuales con la que he reflexionado este tema. Además están bastante molestas porque otrxs hablen en tercera persona sobre las reinvindicaciones y derechos de las transexuales.

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