El neoliberalismo capitalista contra el ecofeminismo combativo.

bmowi4lfpEl capitalismo es una forma rápida y global de deterioro de las diferentes sociedades mundiales. Esto es debido a las formas de relación del capitalismo donde el rédito positivo es lo único importante, ya sea a base de guerras, de vulneración de derechos humanos, de explotación de países y biodiversidad… Es muy necesario que nos concienciemos sobre la nocividad de este modelo económico que produce tantas injusticias, desigualdades, abusos de poder, materialismo… Todo ello está muy relacionado con el individualismo que tanto gusta al neoliberalismo mercantil, que pretende enfrentar más que compartir, capitalizar más que hermanar. El individualismo cala profundo en el neoliberalismo capitalista puesto que todo es comparable, todo es susceptible de ser jerarquizado, de ser comprado y vendido. La lucha contra el capitalismo ha sido integrada por muchos colectivos, agrupaciones y movimientos alternativos llamados “antisistema”, pero ¿acaso es realmente negativo ser antisistema? ¿Acaso es tan malo buscar la forma de transformar nuestro sistema para que sea más horizontal y más ecologista? En cuestiones de socio-economía, podemos encontrar dos tipos de binarismos contra los que deberemos seguir luchando: [capitalista-anticapitalista] y [capitalista-comunista].

El primer binarismo es preciso: o se es capitalista o se es anticapitalista. No debemos olvidar, que incluso la socialdemocracia es, en cierta forma, un intento amable de domesticar al capitalismo. Recordaremos la definición de “capitalismo” en la RAE: “régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza”. Lo primero que debemos señalar es que integrado en su definición, se resalta que predomina siempre el capital, es decir: todo por y para el capital, el capital todo lo puede, el capital nos induce a adorar al nuevo dios dinero. El capitalismo es un modelo en sí mismo injusto, poco o nada igualitario, que busca siempre crecer, expandirse, acumular e imponerse. Así mismo, se define como “creador de riqueza” pero, ¿para quién? Según avanza nuestra sociedad, la brecha entre ricos y pobres es más grande. Actualmente hay un 1% de ricos que abarcan más de la mitad de la riqueza mundial según un nuevo informe de Oxfam. ¿Es eso justo? ¿Es eso permisible?

tinEl segundo binarismo, si bien podría parecer antiguo y desgastado, procede de la experiencia personal en la construcción de críticas tanto al capitalismo como al comunismo y de cómo han respondido las personas con las que he debatido dichos modelos. Es un binarismo excluyente, injusto y restrictivo: no únicamente se puede ser capitalista o comunista. También se puede ser ecologista, anarquista, socialista… Incluso puede haber combinaciones de ideologías: anarco-comunismo, socialdemocracia, ecosocialismo… Curiosamente, son muchos y muchas las que creen que criticar al capitalismo ya te hace comunista, como criticar al comunismo te hace capitalista. Y aunque se perteneciese al binarismo (ya hemos dicho que no es malo pertenecer a él sino imponerlo sin alternativas), ¿acaso no se puede pertenecer al sector crítico de tu propia ideología? ¿por qué últimamente parece que se valora más el hooliganismo partidista que la búsqueda de una ideología que proponga soluciones reales y efectivas para mejorar nuestra sociedad y favorecer a las personas? ¿por qué seguimos optando por pelearnos políticamente en vez de colaborar mano a mano, en igualdad, sin jerarquías y con respeto, para seguir mejorando el mundo tal y como a nosotros nos gustaría que fuese? Como hemos dicho, el capitalismo prefiere jugar con el sentimiento de individualismo y competencia frente a la creación de comunidades socio-culturales diversas que construyan redes de amistad y de felicidad empoderadas. Siguiendo el camino de la competición, del interés personal y de la visibilidad del binarismo de [lo mío/lo nuestro] frente a [lo tuyo/lo vuestro], caemos en ocasiones en el error de dejarnos llevar por conflictos de carácter más personalista que recordar contra qué estamos luchando realmente.

Como hemos dicho, para el capitalismo solo existe el capital y las estrategias para aumentar su poder contra todo lo que pueda desestabilizar su modelo. Todo lo que no es capital o poder, son factores externos que interfieren y/o interactúan, por lo que el sistema actúa para reproducir y mantener su modelo. ¿Cómo actúa el ecologismo feminista? Desde el ecologismo se proponen redes de activismo, colaboración y felicidad contra un modelo expoliador de biodiversidad y de materias primas, centradas en el uso y beneficio puro y egoísta del ser humano (antropocentrismo) de forma destructiva. Añadiendo la ideología ecologista al transfeminismo, tratamos de crear discurso contra los ‘aliados’ del capitalismo: heteropatriarcado, machismo, misoginia y LGTB+fobia.

Desde la institucionalización de la ideología neoliberal por parte de aquellos con poder político y económico, que fomenta el capitalismo relacionado con machismo y el patriarcado discriminando a la mujer, se induce aún más a la naturalización de las ya naturalizadas identidades femeninas. Esto implica relacionarlas con naturaleza, con las emociones y los impulsos de supervivencia, como también la feminización de los cuidados. A las mujeres se las vincula con la gestación de nuevas vidas (ellas también pueden no sentirse vinculadas a la gestación), por lo que se les relaciona con un apego mayor hacia lo natural, salvaje y/o primitivo desde la jerarquización que privilegia a los hombres. Al mismo tiempo, y en relación con dicha naturalización, se refuerza un machismo que fuerza a las mujeres a las tareas de cuidados, mayormente si se realizan dentro del hogar.

Esta sociedad neoliberal escoge mantener modelos aparentemente necesarios (con la expectativa de mantener controlada a la ciudadanía). En éstos, se valora menos a la mujer en la realización de trabajos remunerados y se le exige el cumplimiento de patrones represivos de cuidado que conforman roles de género a largo plazo. Esto es una clara contraposición al modelo del hombre hegemónico que “sacrifica” su tiempo personal para trabajar y mantener a su familia. Siguiendo los roles de género impuestos por la sociedad, podemos comprobar cómo es el hombre hegemónico el que debe desarrollar labores de mantenimiento en nuestra sociedad capitalista, mientras que es la mujer (en un intento de modelo hegemónico) la que debe desarrollar labores de cuidados naturalizados y feminizados.

tinEn ocasiones y desde mi punto de vista, uno de los errores del (eco)(trans)feminismo más allá de la crítica a la sociedad discriminadora, es que peca de falta de propuestas alternativas al machismo heteropatriarcal institucionalizado. La crítica se realiza constantemente, pero hay que dar un paso más lejos en la construcción de alternativas flexibles (no restrictivas) que cambien nuestro sistema. ¿En qué se diferencia el ecotransfeminismo de los ecofeminismos o de los movimientos feministas? En que el ecofeminismo busca reivindicar los derechos de las mujeres desde una ideología ecologista, mientras que el feminismo busca reivindicar los derechos de las mujeres para existir en equidad con los hombres. El ecotransfeminismo, no solo es un feminismo desde una perspectiva ecologista, sino que añade a la diversidad afectivo-sexual (mujeres lesbianas y bisexuales) y a la diversidad de género (mujeres transexuales) como otro objetivo de discriminación de nuestro sistema machista, patriarcal y LGTB+fóbico. Es por ello que, como nos dice la imagen, sin mujeres no hay democracia, pero llegaría más profundo diciendo que sin mujeres empoderadas y luchadoras, tampoco hay democracia. ¿De qué nos sirve que haya mujeres si éstas postergan y fomentan su propia represión siguiendo los modelos que les han enseñado y los asumen como propios sin criticarlos y sin proponer alternativas? Son claras las diferentes formas de jerarquía, las estrategias de control e inducción al machismo de nuestra sociedad neoliberal desde una magnífica perspectiva ecotransfeminista. A día de hoy, son imprescindibles las sociedades ecologistas que empoderen a sus mujeres contra su propia discriminación.

El ecologismo, como ideología transversal reivindicadora de las diversidades y la igualdad, hace una de las mayores aportaciones ecofeministas al discurso político alternativo al sistema capitalista. La igualdad y el respeto entre todos los seres humanos sin antropocentrismo es posible. El cambio empieza en ti.

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