EcoloQUEERsmo – Parte I

Artículo también publicado en EcoPolítica

bmowi4lfpEl ecologismo es una ideología que abarca a una población que se reivindica como defensora de los Derechos Humanos. En la mayoría de los casos (a pesar de que no en todos, y lo analizaremos en la segunda parte), en ellos se incluyen los derechos LGTBI+ más de forma implícita que de forma explícita. Es por ello que también se adoptan posturas de defensa de las personas no normativas por sexo, afectivo-sexualidad y género. Si bien debe profundizarse en la investigación, discurso y contenido de esta relación, pueden trazarse dos líneas diferentes y no opuestas de análisis: activismo LGTBI+ o Teoría Queer. Debemos tener en cuenta, en primera instancia, que el hecho de que el activismo LGTBI+ se llame tal no significa que carezca de teoría, al igual que el hecho de que la Teoría Queer se llame tal no significa que carezca de práctica. En este artículo, ahondaremos en su relación con la perspectiva Queer. ¿Qué relación tiene el ecologismo con la Teoría y la Práctica Queer?

Según lo escrito por J. V. Barcia Magaz y Cote Romero en el libro del que son editores “Alta Tensión” (Icaria editorial, s.a., Diciembre de 2014, p. 30), el enemigo es la crisis, está en el exterior y también en el interior. Si, en vez de aplicado a “gobierno y grandes energéticas” por un nuevo modelo energético, lo aplicamos a la sociedad según la imposición de la(s) identidad(es) hegemónica(s), obtendremos una perspectiva muy enriquecedora:

1. El enemigo es la crisis. La crisis de identidad, individual y colectiva, es un enemigo de enormes proporciones, porque implicaría el análisis y la (posible) transformación de nuestras personas, y por ende, de nuestra sociedad como la conocemos. ¿Cómo se construye nuestra identidad? Nuestra sociedad está basada en constructos sociales firmes e impuestos, de los que se habla como pilares de la misma. ¿Qué ocurre cuando la intersexualidad amenaza el binarismo sexual macho/hembra? ¿Qué ocurre cuando la reivindicación de las identidades homosexuales llegan a equipararse a las heterosexuales, erradicando la jerarquía y ‘amenazando’ sus privilegios? ¿Qué ocurre con el binarismo CIS [hombre/mujer] hegemónicos cuando se visibilizan las identidades TRANS, intergénero, genderqueer y bigénero? (Glosario LGTBI+). La crisis de identidad puede ser una buena oportunidad de realismo para la pérdida de privilegios de las personas con identidades normativas en favor de la horizontalidad y el respeto.

2. El enemigo está en el exterior. Generalmente, la construcción de la identidad se produce erróneamente según lo que no se es. Un [cuerpo leído hombre] lo es por no ser leído como mujer, la presuposición de la heteroCISsexualidad no es más que la invisibilización y la negación (in)voluntaria de la diversidad. Se nos ha educado para ser ‘copias’ y es por ello que las identidades sí normativas se construyen principalmente en base a la falta de diversidad, a lo que no son. Todo rasgo de diversidad se posicionará jerárquicamente en inferioridad, siendo clasificado como la otredad que nos dicen que no deberíamos desear en nuestro entorno. Se nos incita a la discriminación de las identidades no normativas por sexo, orientación sexual, identidad de género, etnia, diversidad funcional, diversidad de fe, diversidad corporal, diversidad generacional…tin

3. El enemigo está en el interior. Relacionado con los dos puntos anteriores, debemos prevenir la crisis de la identidad y atacar la existencia del enemigo exterior (la diversidad que nos ‘acecha’ y ‘acosa’). En caso contrario, podremos comenzar un proceso de replanteamiento de nuestra propia identidad, otorgando la posibilidad de un reconocimiento de la diversidad. Ésto se contempla como una forma de colapso por poder llegar a analizar detenidamente la presencia de diversidad en nuestras identidades. ¿Qué significa ser varón, hembra o intersexual? ¿Por qué la necesidad de la imposición de la heterosexualidad hegemónica? ¿Somos cisexuales y cisgénero, o creemos serlo por lo que nos ha impuesto la sociedad?

Siendo así, la otredad, la diversidad, lo que pueda hacernos reflexionar sobre la falta de hegemonía, se contempla como discordante, amenazante, violento y agresivo contra ‘la superioridad’ de la hegemonía. Esta superioridad se contempla como lícita y viable por haber sido construida e impuesta durante siglos, habiendo permeado en todas las sociedades tanto ‘de derechas’ como ‘de izquierdas’, a pesar de que actualmente las reivindicaciones LGTBI+ sean expresadas en mayor medida desde posturas progresistas.

tinLa expresión Queer ha sido también construida como oposición a los impulsos ‘normalizantes’, siendo edificada como un discurso disidente y horizontalizante, que entra directamente en contacto con el ecologismo, a pesar de que esta relación no haya sido aún desarrollada. ¿Por qué construir un discurso ‘normalizante’, normativo, si como reflexioné en mi artículo “Una palabra curiosamente peligrosa: “Normal” y la inclusión normativizante” “lo normal” no existe? Las bases de la Teoría Queer son reconocernos a todas como iguales en la práctica, no dudar en ningún momento sobre las identidades ajenas, promocionar el respeto y la horizontalidad entre seres humanos (y no humanos), y profundizar en la investigación teórico-práctica de las identidades. Ello es debido a que desde una perspectiva Queer, llegamos a entender que los seres humanos normativos o no, somos diversos por los infinitos factores de diversidad que existen. Pero precisamente por nuestra diversidad, también somos sujetos con el potencial de ser discriminados. ¿Qué hacer al respecto? En vez de aceptar las agresiones normativas por nuestra diversidad, podremos reapropiarnos del insulto y luchar por nuestras realidades de la disidencia. Nos reconocemos como bolleras, maricas, bisexuales, TRANS y demás identidades, y en el horizontalismo Queer, nos reivindicamos como iguales.

El ecologismo ha sido una de las ideologías más recientes y se confunde con regularidad con el movimiento medioambientalista. El medioambientalismo y el movimiento que toma su nombre según Andrew Dobson en el prólogo a la edición española de Pensamiento Político Verde, “se refiere a aproximaciones administrativas, técnicas y poco sistemáticas a la hora de afrontar problemas medioambientales, mientras que el segundo [ecologismo] hace referencia a los profundos cambios que los ecologistas políticos consideran necesarios en el ámbito de la organización social y de las actitudes respecto al mundo natural no humano. […] [El medioambientalismo] es compatible con otras ideologías políticas en una forma en que el ecologismo no lo es, puesto que el segundo pone en tela de juicio muchos de los presupuestos fundamentales de la conocida lista de ideologías. Es muy fácil ser medioambientalista y liberal, por ejemplo, pero mucho más difícil ser capaz de concebir la idea de un ecologista liberal”. El ecologismo recoge el medioambientalismo, generalmente desde una perspectiva no antropocentrista (no centrada en el ser humano como fin), pero incluye además el principio de ‘no violencia’ (como el anti-militarismo ecofeminista que reivindicaba Petra Kelly), la reivindicación de una democracia representativa, participativa y transparente, la promoción de sociedades sostenibles y el respeto a la diversidad (que hasta ahora se ha centrado en ecofeminismo y la crítica al neocolonialismo mediante las influencias socioeconómicas del Norte Global). Actualmente, dos de las representantes más importantes del ecofeminismo en España son Rosa Martínez (coportavoz de Equo) y Yayo Herrero, teniendo también presencia en sus discursos el neocolonialismo de corte neoliberal y la imposición del occidentalismo como modelo insostenible de desarrollo. Del mismo modo, concienciar y recordar que los derechos de las personas LGTBI+ también son Derechos Humanos, es una necesidad dentro del ecologismo, puesto que sus identidades permanecen a día de hoy muy amenazadas e invisibilizadas desde las posiciones más hegemónico-conservadoras de nuestra sociedad, tanto desde la política como desde la religión.tin

Relacionar las diferentes formas de expresión Queer (por lo que tienen en común) con el ecologismo no es sencillo, pero intentaremos analizarlas a partir de sus similitudes. Ambas, [Teoría/Práctica] Queer y Ecologismo, reivindican la necesidad de horizontalismo, sumando la prevención y el desmantelamiento de las jerarquías (y juicios de valor) que producen injusticia y desigualdad, reconocernos sin superioridades ni inferioridades y llegar a vivir vidas que merezcan la pena ser vividas (como lo desarrollaba Rosa Martínez). ¿Dónde está la igualdad o la justicia si según un estudio del INE el 29% de la sociedad española en 2014 bajo el gobierno del Partido corruPPto Popular se encontraba al borde del umbral de pobreza y la exclusión social? ¿Dónde se encuentra si según el ministerio de Interior el primer delito de odio denunciado en 2014 es la LGTBI+fobia (513 denuncias) y el segundo es el racismo/xenofobia (475 denuncias)? Construyendo y trabajando el horizontalismo EcoloQUEERsta, podremos llegar a prevenir el odio según los factores de diversidad que hemos mencionado antes: diversidad de sexo, de orientación sexual e identidad de género, etnia, diversidad funcional, diversidad de fe, diversidad corporal, diversidad generacional…

tinLa perspectiva Queer también se regula por el principio de No Violencia. Si bien las personas que se postulan como Queers tienden mucho más a la transgresión que las LGTBI+, dicha transgresión no tiene porqué ser necesariamente violenta y/o agresiva, como creen ciertas personas y/o colectivos. Relacionado con el ecologismo, comprobaremos cómo las instituciones de defensa se regulan mediante jerarquías consolidadas que generalmente están muy asociadas a las identidades hegemónicas, con la primacía androcéntrica heteroCISsexual, es decir: hombres heterosexuales cisexuales cisgénero en el ‘pico’ de la pirámide del poder, estando ‘el resto’ bajo ellos, a medida que se sumen los factores de diversidad. De ahí, que se den situaciones surrealistas como cuando El País recogía la denuncia que impuso el coronel que acosaba sexualmente a Zaida Cantera contra la misma, por ‘haber insultado a un superior’. Dichas instituciones patriarcales, machistas, LGTBI+fobas, racistas… donde se recogen las diferentes formas de discriminación, entran en clara contraposición con discursos Queer y ecologistas anti-militaristas.

En “EcoloQUEERsmo – Parte II”, continuaremos profundizando en la extensa relación EcoloQUEERsta, como habrá que seguir profundizando en la relación EcoLGTBI+, pero ante todo, deberemos reivindicar los Derechos Humanos de las personas no normativas cuyos derechos siguen a día de hoy muy vulnerados en la mayor parte de nuestro planeta.

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